viernes, 31 de enero de 2014

Murió el teatrero Eduardo Emilio Gil

@eamorenouribe
@avencrit

Se marchó en silencio. Rodeado por familiares y amigos. Ahora ya es polvo. Iba a cumplir  71 años el  próximo 15 de febrero, pero los dioses, y no precisamente los del teatro, lo sacaron de escena. Era el artista Eduardo Emilio Gil, nacido en Niquitao, estado Trujillo, legendaria figura del teatro universitario de los años 60 y 70, pero quien pasa a la historia del teatro por haber rescatado a la Compañía Nacional de Teatro (CNT) -entre los años 2005 y 2012- y dejarla, moderna, fuerte y organizada, como está actualmente, en manos de Alfredo Caldera.

Contó, en su momento, que  cuando llegó a la CNT, “encontré una ausencia de organización y de estructuración de la institución como tal. Es decir no encontré la fortaleza que debe tener una corporación que está estructurada, que debe estar organizada para cumplir unas misiones claras o unos proyectos. Encontré un vacío, no sólo por el proceso del año anterior, donde hubo un tanto de desaparición, de disgregación, de mudanzas, etcétera. No había una estructura de lo organizativo y si había una total carencia de procedimientos que son las fortalezas de una institución. Eso en sus aspectos funcionales. Con eso fue lo primero que me encontré y desde entonces se ha  trabajado para responder a la solicitud expresa del Ministerio de la Cultura para refundar a la CNT. Darle la verdadera orientación territorial, además del trabajo diario de consulta, para poder dotar a la CNT de capacidades operativas basadas en una racionalidad y no en caprichos ni en antojos, sino en perfiles de trabajo de equipos y de proyectos que vayan entrando en relación con las comunidades que no han tenido oportunidad de acercarse al teatro. Y ahora vamos a responder con acciones concretas en el campo del repertorio, de la interpretación, de los niveles estéticos, que es una tarea de competencia de la CNT”.

Gil se propuso y lo logró, y ahora Caldera lo continua, hacer del teatro un encuentro con la gente. “El teatro tiene que buscar y dejarse tocar por la gente, dejarse colorear por la vida de la gente y recrear esa experiencia que es popular porque está en medio de la gente. El perfil del teatro para la CNT, tal como está definido en las políticas del Estado, es un teatro que vaya a todas las regiones, que trabaje para todos los públicos, en especial para los que han tenido menos oportunidades. Es un teatro que se detiene a hablar, a encontrarse, a intercambiar con las comunidades en formas diversas que van desde los foros hasta los talleres, pasando por las conversaciones, apoyando a los grupos emergentes. El teatro del cual yo estoy hablando es un teatro que se va a nutrir de esos nuevos actores que están surgiendo en esas comunidades y que tienen un compromiso. Es un teatro muy libre, muy apasionado, muy activo”.

Gil recordaba que la CNT es una asociación civil sin ánimo de lucro, creada por el decreto presidencial N° 133 del 22 de mayo de 1984, y tuvo como primer director a Isaac Chocrón en los años 80. “Nuestra misión no es otra que apoyar la labor de los trabajadores del teatro que contribuyen al desarrollo de las artes escénicas; facilitar a la población el libre acceso y uso expresivo del teatro como herramienta de consolidación de su participación comunitaria, para complementar la educación integral del pueblo venezolano. Somos, pues, una institución de apoyo a los creadores y creadoras de las artes escénicas nacionales para brindar al público una acción cultural educativa y de entretenimiento de calidad”.
Puntualizó Gil que la CNT, bajo su comando, se convirtió en una “institución” en el sentido más preciso del término. “De ser una simple oficina de producción teatral, ha pasado a ser una organización con bases sólidas desde el punto de vista administrativo, organizacional y conceptual. Ya tenemos manuales de organización, reglamentos internos y de personal nunca antes elaborados, así como definición de funciones, ingreso de profesionales calificados y la creación de cuatro gerencias, que responden coherentemente a las necesidades de un país ávido de la actividad teatral en cada uno de los 23 estados”.

Eduardo Emilio Gil ha corrido contra el tiempo y, al parecer, ha salido triunfador. Recibió el reto de hacer “nacional” a la Compañía Nacional de Teatro y se marchó seguro, como lo apuntalaba con documentos en mano, de que sí logró una gran parte de su cometido.
La Compañía Nacional de Teatro -fundada en 1984 y ahora en proceso de conversión en el Centro Nacional de Teatro-- no tiene en estos momentos un grupo o elenco en particular. Está, eso sí, o sembrando o explorando, lanzando aperturas y vinculaciones hacia las agrupaciones del teatro venezolano. Pero a medida que la organización de la institución le permita mayor capacidad operativa o mayor diversidad para su accionar, puede llegar a tener un elenco estable o un grupo piloto de exploración.

Por ahora, la CNT ha abierto sus puertas a las nuevas generaciones de egresados del Instituto Universitario de Teatro y de Unearte, porque es obligación por parte del Estado que si los forma debe además darles trabajo. Es gente joven bien preparada.

Lo leve de la adolescencia.

 
Cuatro jóvenes talentosos dan vida a "Leve"

Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
@avencrit

 
El miércoles 30 de enero de 2014 en la sala Horacio Peterson de la Uneartes de la plaza Morelos, Bellas artes, Caracas se estrenó la más reciente coproducción del Centro nacional de teatro, se trata de “Leve” de la venezolana Karin Valecillos y dirigida por el cubano Ariel Bouza Quintero, el montaje es producto de un convenio Venezuela-Cuba. El elenco estuvo conformado por actores de ambas nacionalidades.

La pieza es la historia de cuatro adolescentes, dos varones y dos hembras, que se reúnen en la azotea de un edificio caraqueño para “revivir la no tan leve etapa de la adolescencia en tránsito a la juventud, cuando tenemos que decir la dura palabra adiós…” (Palabras del programa de mano). Dentro de un juego escénico dinámico en tono casi infantil, los muchachos empiezan a desarrollar el  conflicto. En lo particular pienso que la puesta en escena al igual que la estética funciona muy bien para  el montaje que por momentos me pareció que tenía como espectador ideal al niño, más que al adolescente como tal y esto, tal vez, sea por la concepción escritural un tanto aniñada de los personajes. No sé hasta qué punto el perfil de los personajes (re)presenten al adolescente actual, creo, por las mismas marcas discursivas de los parlamentos y las actividades escénicas, estos muchachos son representaciones literarias más que referencias contemporáneas correspondientes a alguien que vive en la generación 4.0 de la web.

“Leve” es una obra ligera en la cual los conflictos se quedan en esbozo  que podrían ser cultivos para un desarrollo posterior un tanto más profundo. La dirección y puesta en escena  de Bouza parece leer ese lado lúdico infantil y lo transforma en códigos escénicos que tocan ese aspecto prístino de la existencia humana como lo es la adolescencia que busca resaltar la pureza y la franqueza de esta etapa a la cual siempre diremos adiós.

lunes, 27 de enero de 2014

Los “Niños lindos” de La caja de fósforos.

Campaña No soy tu chiste

Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
@avencrit

La temporada 2014 en La caja de fósforos de la Concha acústica de Bello Monte en Caracas comienza muy acertadamente con la obra “Niños lindos” primera dramaturgia del veinteañero Fernando Azpurua bajo  la dirección y puesta en escena de Rossanna Hernández, también debutante en estas lides. El elenco estuvo compuesto por tres jóvenes intérpretes: Héctor Zerpa es “Martín”, José Manuel Suárez como “Julio”, Teo Gutiérrez que hace a “David” y la aparición del cantante Víctor Valdez.

La pieza es un drama juvenil gai en donde los asistentes pudimos ver que la homosexualidad no está exenta de pasiones y emociones tan poderosas como el deseo y el amor que, en esta ocasión, se convirtieron en algo trágico.

La puesta en escena al estilo circular resuelve bien el espacio en donde se desarrolla la trama, un pequeño apartamento con distintos habitaciones. La escenografía de paredes realizadas en tul permiten la visualización de cada espacio; no obstante, con la puesta circular se puede perder la visualización de gran parte de los detalles actorales.

En cuanto a las actuaciones hay que destacar a José Manuel Suárez quien nos convence en la interpretación de “Julio” una especie de Romeo shakespereano un tanto desquiciado enamorado de su primo mayor que él y es quien lo inicia en la experiencia sexual por allá en su  pueblo del estado Lara hasta tal punto que lo sigue hasta Caracas, ciudad donde se ha radicado. Por su parte, Teo Gutiérrez en su caracterización del primo “David” nos encanta por la organicidad con que la ejecuta, en cuanto al actor Héctor Zerpa en el personaje “Martín” novio de “David” falta que tome conciencia de que está trabajando en teatro por lo que su manera y su decir deben adecuarse a este género porque tiene a su favor la naturalidad en escena.

“Niños lindos” es una pieza muy bien escrita, sólida en cuanto a historia y discurso, tendremos que esperar más productos dramaturgísticos de Fernando Azpurua para ver su consolidación como escritor, aunque puedo decir que comienza con buen pie. Una obra con una  temática polémica y  más aún en estos tiempos cuando la homofobia se ha recrudecido en el mundo. El joven dramaturgo lo aborda de una forma seria y responsable. La llama se enciende de nuevo en La caja de fósforos.

 

domingo, 26 de enero de 2014

Fresa y chocolate

Un espectáculo contra la homofobia que acentúa la historia criolla.

 
Por Edgar Moreno Uribe
@eamorenouribe
 
 

A buena hora, el teatro criollo tercia y acentúa su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia; enfermedad psicosocial que se caracteriza por tener una profunda aversión hacia los homosexuales, otra más de las manifestaciones del fascismo. Conocen los teatreros que el mundo se divide entre países que persiguen la homosexualidad y los que reconocen y amparan los derechos de gays y lesbianas, pero que en unos y otros persiste el odio hacia las relaciones íntimas entre seres del mismo sexo. Y por eso los hacedores de las artes escénicas están en combate.
El grupo Actoral 80, con su líder Héctor Manrique a la cabeza, ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica con el excelente espectáculo teatral Fresa y chocolate, del cubano Senel Paz (1950). Bien actuado por Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Wadih Hadaya, y con la pulcra producción de Carolina Rincón.
Fresa y chocolate - nació del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo y después se hizo cine (1994) gracia a los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío- llega al teatro Trasnocho para plasmar la cruda realidad social de la Cuba revolucionaria, durante varias décadas del siglo XX. Plasma la relación de amistad que brota y se establece entre Diego, artista gay que cree en la libertad y trata de ejercerla, y David, estudiante universitario cargado de prejuicios en contra de la homosexualidad, quien además sigue las orientaciones del régimen castrista. La personalidad racional y desenfadada y tierna de Diego penetra y conquista finalmente la mentalidad del revolucionario David, quien reevalúa sus concepciones no solo de la homosexualidad, sino también sobre lo que significa ser un auténtico revolucionario, a pesar de su homofóbico compañero Miguel quien planea utilizarlo para espiar a Diego, persona a quien el régimen considera "aberrante y peligrosa". El desenlace es el nacimiento de una fuerte amistad entre Diego y David, quienes se separan porque el artista gay sale de la isla en pos de otras metas.
No tiene Fresa y chocolate un final edulcorado ni nada que se le parezca, solo una propuesta para que el público analice y tome una posición, porque sí entre los antiguos romanos, griegos, chinos y egipcios la homosexualidad era solo una manifestación más de la sexualidad del ser humano, sin calificativos ni otra relevancia, las religiones judeocristianas y la era moderna hicieron cambiar tal situación, hasta castigar, censurar y prohibir tal expresión, por intermedio de la homofobia, que puede incluso llevar a la cárcel o a la muerte. En Cuba el odio ha disminuido porque incluso Fidel Castro admitió que su régimen se excedió y hasta una sobrina suya, Vilma Castro Espin, ahora es líder y defensora de los derechos de los LGTB.
El montaje venezolano que deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia!
CODA
Hay que recordar al público venezolano que aunque la homofobia está prohibida en Venezuela, según la Carta Magna de 1999, esa enfermedad esta tan enraizada en que la sociedad venezolana, que se pasaran muchas generaciones hasta que el respeto hacia los demás sea norma de vida y para la educación, y en especial las artes, son las herramientas.Y es por todo eso que Manrique y el GA 80 han escenificado Fresa y chocolate. Ellos creen y manifiestan que "la razón fundamental para montar esta obra es que en la sumatoria de todas las voluntades estará la solución de nuestros problemas como sociedad, en Fresa y chocolate se ejemplifica como la marginación en cualquiera de sus estados sólo lleva a la fractura íntima y pública del hombre y esas fracturas y desarraigos llevan al empobrecimiento de las personas". Y reiteran que "el amor es una fuerza modificadora. Creemos que si hay algo que le está haciendo falta a nuestra sociedad es el respeto a la vida, a las ideas de los demás, porque nos enriquecen".


martes, 21 de enero de 2014

Herejes y grotescos

Por Carlos Herrera
@cehs1957

Cuando la literatura nacional es pretexto para insuflar la creatividad del dramaturgo, lo textual dramático e incluso los proyectos escénicos tienden a mostrar una faz inusual pero magnética. Para el dramaturgo, director y docente universitario venezolano, Javier Moreno (1960) este aspecto le llevó a hurgar en las líneas de la cuentística del país con objeto de extraer historias y personajes urdidos por Guaramato, Picón Salas o Pocaterra permitiéndole dibujar no solo tiempos de una venezolaneidad pretérita sigue su caminar en las sombras de otras centurias sino puede seguir proporcionando a un perspicaz autor teatral el dimensionar nuevos significantes y recorridos de trama que otros osan tenerlos presente a fin de moldearlo con los ropajes de lo teatral.

 Bajo la órbita del grupo Xiomara Moreno Producciones, el autor de piezas como “Muchinga”, “La última cinta de video de Roberto B.” o “Un corrido muy mentado” se nutre esta vez del grotesco drama a fin de construir tres unidades monologales que conforman su obra Herejes y Grotescos. En estos texto se visualizan tres personajes que se ciñen del corsé del realismo porque como figuras de ficción propugnan u tinglado de crítica social tanto a la percepción de choque de lo rural contra lo urbano del s. XIX sino también porque arman una compleja trama de mitos, creencias, hechizos y conjuros que como tensos hilos dan forma a la tela de nuestra idiosincrasia; un tejido que visto con ojos modernos está lleno de olvidos y sin dejar se ser ecos lejanos por sus resonancias con refranes e imbuidos del manto mágico religioso ello ciertamente sigue crepitando con fuerza telúrica en las oquedades de algunos pueblos donde aun se niega a desvanecerse del todo, la Venezuela de la pobreza y la ignorancia

Personajes como Rafael que toma cuerpo por sus creencias cosmogónicas se inscribe dentro del monólogo Salmo Negro – inspirado del cuento "Viaje al amanecer" de Mariano Picón Salas; la figura del Soldado raso que conforma el monólogo El juez y los nudos a su vez basado en cuentos del Oscar Guaramato y finalmente, Juliano extraído dentro del monólogo “¡Matasanos!” que es adaptación homónima del cuento de José Rafael Pocaterra hace que el público otee desde el plano la sencillez escénica un sintético nudo de hablas, un cerrado cosmos de creencias y una franja de trivialidades que connotan la sinceridad interior del mundo cotidiano de tiempos casi plegados al olvido. Franco pero compacto encuentro con el reto de constituir una verdad teatral que sorprende por su atajos ante lo que ya no es usual y hasta crearnos interrogantes sobre algunas realidades que más parecen fotos raídas de una sociedad desdibujada.

Herejes y Grotescos contó con la reposición (estrenada en Octubre del 2013 en la Sala “Cabrujas”) insiste en mostrarse al público exhibiéndose esta vez en la Sala “Horacio Peterson” de la Unearte. Trabajo limpio forma y sentido que sumó pocos elementos pero afinados a crear una pertinente ambientación visual dada por Valentina Herz; la composición de banda sonora original de Mladen Horvat; el acucioso trabajo del director para unificar la respuesta histriónica dada por los actores Manuel Barreto(quien deberá trabajar más tanto las sutilezas de la palabra como lo expresivo corporal) y de José Gregorio Abreu (más en personaje gracias a su dúctil la fuerza interna y fluidez externa). Por último, el apoyo de Mirabile Dictu como ente productor con acompañamiento de la tríada conformada por Yusbely Áñez, Homero Chávez y José G. Abreu lograron capitalizar una propuesta calificable de sugestiva y necesaria para entendernos como venezolanos.

lunes, 30 de diciembre de 2013

El Top 10 teatral de 2013

Se cierra un ciclo y siempre hay que mirar atrás para evaluar, aprender de los errores y aprovechar los aprendizajes durante el año. 2013 fue un año variopinto en materia teatral, creo que lo más importante es que se nota una disposición del teatro independiente de autor a no abandonar el esfuerzo conseguido en años de trabajo y tratar de recuperar los espacios perdidos.
Siento que el teatro de arte, el que hacemos los grupos independientes está despertando de nuevo, aún falta mucho terreno que ganar, que cedimos al teatro comercial debido a las grandes carencias y necesidades económicas del país y del medio teatral, se ha sacrificado calidad por taquilla y la TV se metió en el teatro.
Todo el teatro debe ser comercial, y las Comedias Ligeras Comerciales (CO.LI.CO) deben existir, debe haber para todos los gustos, el problema es que sólo exista y se programe en las salas espectáculos comerciales y con "figuras" de cartel. Siento que este año 2014 eso irá cambiando en la medida que nosotros los mismos teatreros hagamos el esfuerzo por re-conquistar nuestros espacios perdidos y los programadores de las salas entiendan que el dinero no puede estar por encima de la calidad y el arte porque irrespetan al espectador.
Por otro lado es necesario ir educando de nuevo al público venezolano. Enseñarle que no sólo al teatro se va a reír sin pensar, el problema a superar es que la formación en nuestro país está en unos niveles lamentables y cuesta mucho hacer entender al público de a pié que el teatro no es sólo actores de Tv, stand up o problemas sexuales. Hay muchos artistas del teatro que continuamos trabajando por un mejor nivel teatral tenemos muchos ejemplos de grandes y talentosos actores de “cartel” que se han comprometido en piezas de alto valor artístico, hacia eso hay que apuntar: risa bien hecha más un texto inteligente que les hará reflexionar, con impecables actuaciones.
A continuación la lista de los 10 acontecimientos teatrales más importantes que a mi criterio llamó la atención en 2013:

10.- Stop Kiss, de la mano de la productora Ananás, liderada por Reinaldo Cervini, la directora Consuelo Trum logró conmover a los espectadores de la Sala Plural del Trasnocho Cultural y nos entregó una cuidada reflexión acerca de la homofobia, producción impecable y soberbias actuaciones de Sheila Monterola y Karina Velásquez. Un reto de dirección con un texto que fue pensado para la TV. O el cine.

9.- Profundo, en la misma sala, revivió el verbo cabrujiano bajo la batuta de Héctor Manrique, para comprobar que José Ignacio Cabrujas es nuestro clásico más universal. Entender que lo contado en Profundo parece definirnos en nuestra idiosincrasia y que seguimos en el mismo punto histórico es una dolorosa realidad. Manrique, puso atención en la dirección de actores y logró orquestarlos de una manera extraordinaria, cada uno en su rol descolla de forma contundente su carácter sobre la escena. La solidez del equipo artístico ofreció interpretaciones determinantes que pasearon al público desde el humor negro hasta la risa que se transformó en mueca, con soberbias actuaciones de Luis Abreu y las veteranas Tania Sarabia y Violeta Alemán. Junto a los talentosos Prakriti Maduro, Daniel Rodríguez y Angélica Arteaga.  

8.- Los enemigos del Pueblo, Este año asistimos a dos versiones de Un enemigo del pueblo, de Ibsen, el Grupo Teatral Emergente de Caracas, bajo la égida del inteligente Jesús Delgado, logró una brillante puesta en escena, cuidada en detalles estéticos y en sus actores, destacaron del colectivo: Antonio Delli, Claudia Nieto, Wilfredo Cisneros y Jesús Hernández. Por otro lado Skena, dirigidos por el arriesgado Armando Álvarez, mostró un espectáculo centrado en la denuncia mediática, la versión que del texto realizó el maestro Ugo Ulive centró la atención en el personaje del Alcalde, en este caso Jorge Palcios quien se lució como primer actor, sin dejar de lado a Basilio Álvarez en el papel del Dr. Stockman, Disímiles versiones igual contundencia y riesgo artístico.  

7.- El Hombre más aburrido del mundo, Gustavo Ott, nuestro autor más internacional, logra en este elaborado texto de teatro-periodismo, cautivar al público con una historia épica de un hombre que logra burlar a los servicios secretos de ambos bandos en la segunda guerra mundial a través de su histrionismo y amor por el teatro. La puesta en escena de Luis Domingo González, supo sacar el jugo a sus actores y el mayor peso cae en su protagonista José Gregorio Martínez, que con este trabajo, demostró su madurez y talento actoral.

6.- El Gigante de Mármol, en el marco del XVIII Festival Internacional de Teatro de Caracas, que arribó a sus 40 años de existencia, pudimos disfrutar del filosófico e texto y puesta en escena de Luigi Sciamanna, que intituló El gigante de Mármol, aquí, se pusieron en discusión de forma muy inteligente por parte del dramaturgo, grandes temas como la libertad de creación, el artista defendiendo su idea, la castración del poder, venga de donde venga y los intereses económicos que han persistido a través del tiempo. Protagonizado por: Elvis Chaveinte, Jorge Palacios, Marcos Moreno, Armando Cabrera y el propio Sciamanna. Esta obra viene a cerrar el díptico del autor acerca de El David de Miguel Ángel, junto con la pieza La novia del gigante, estrenada el año pasado en el Teatro Trasnocho.

5.- Margburg, Aníbal Cova, Newman Vera y Giovanna Sperandei, son los jóvenes líderes de Dram-on que emprendieron la idea de llevar a cabo este proyecto y convocaron a uno de los directores más sobresalientes del país, Juan José Martín quien a su vez logró amalgamar un casting de primera línea encabezado por los veteranos: Diana Volpe, Guillermo Díaz (Yuma), Eulalia Siso y Elio Petrini, en compañía de los jóvenes Ana Melo, Markel Méndez, Louani Rivero y los mismos “Dram-ones”: Cova y Vera. Iniciaron la aventura apasionados por la historia y desafiando todos los escollos que puede significar realizar un montaje teatral de autor frente a la marquesina actual caraqueña donde pululan las risas y los actores con escasas prendas de vestir y hermosos cuerpos. Pero lo lograron y Margburg, se transformó en un espectáculo cuidado con calidad de exportación y una producción impecable.

4.-  Tierra Santa, El Taller Experimental de Teatro (TET) arribó a sus primeros 40 años y apostaron por llevar a escena el más reciente texto del dramaturgo venezolano Elio Palencia, uno de nuestros más altos valores de las letras dramáticas. Lo importante de este espectáculo a mi juicio, es cómo Palencia logra hablarnos de nuestra idiosincrasia desde lo masculino, y resalta el problema de la paternidad irresponsable en las voces de dos hermanos (Gullermo Díaz (Yuma) y Ludwing Pineda) que en su vejez, tratan de reconciliarse con un nefasto pasado de abandonos, en un remoto pueblo de nuestra geografía nacional. Dirección inteligente de Costa Palamides y pulcra producción de Karla Fermín.

3.- Rondó Adafina, La producción de este delicioso espectáculo estuvo en manos de la productora Image Class a cargo de Carlos Scoffio y Sonia Whitman, impecable en detalles y guiados correctamente por la sapiencia de Edwin Erminy, su autor y director, quien supo rodearse de un extraordinario elenco artístico encabezados por el maestro Francisco (Pancho) Salazar, Oswaldo Maccio, el hilo de la historia, descollando talento actoral y conmoviendo con su hermosa voz a los espectadores, acompañado por las veteranas Gladis Seco y Carolina Leandro, junto a los jóvenes: Vera Linares, Mónica Quintero y Pastor Oviedo, todos demostrando un gran nivel y comprensión de lo que el creador Erminy necesitaba para su espectáculo: intérpretes integrales, actores, bailarines, cantantes con la sensibilidad a flor de piel para lograr conmover al público con sus performances.

2.- Jazmines en el Lídice, es un  trabajo que todo caraqueño, y extenderíamos a todo venezolano debe ver, allí encontrará una terrible y hermosa radiografía de nuestra convulsa sociedad, tragada por la violencia y la pérdida del respeto por “el otro”. Seis mujeres coinciden en la casa de una de ellas Meche, son hermanas, cuñadas, madres, amigas, vecinas un solo hilo las une, el dolor por la pérdida de sus hombres en mano de la violencia. Sus hijos, maridos, primos, cuñados, amigos, vecinos, han caído uno a  uno dejándolas solas rumiando su dolor. Las primeras actrices Gladys Prince y Omaira Abinadé, lideran el elenco que secundan Rossanna Hernández, Patrizia Fusco, Samantha Castillo y Tatiana Mabo, todas bajo la correcta visión escénica de Jesús Carreño, quien logró una realista puesta jugando a ratos con los imaginarios surrealistas de lo que podría ocurrir en las mentes de estas féminas rasgadas por la injusticia y la impunidad. La dramaturga Karin Valecillos, logró alzarse con el Premio Isaac Chocrón en su primera Edición, entregado este año y junto a su colectivo Tumbarrancho Teatro, logran colocarse como una de las agrupaciones más sólidas e interesantes del panorama teatral venezolano, en tanto mantienen el trabajo de “grupo” perdido hace ya muchos años en el país lo que los lleva a producir estos resultados. 


1.- La caja de fósforos, presenciar lo que ocurrió durante 2013 en la antesala de la Concha Acústica de Bello Monte, era estar frente a un acontecimiento que pocas veces se ha dado en nuestra golpeada ciudad en los últimos tiempos. Tres colectivos teatrales de reconocida trayectoria profesional en las tablas venezolanas: Contrajuego, Circuito Arte Cénica y Hebú Teatro, dirigidos por Orlando Arocha, Ricardo Nortier y Diana Volpe, respectivamente; salvando todos los obstáculos posibles y apoyándose en su constante trabajo, lograron levantar una nueva “sala teatral de bolsillo” a la que han llamado La caja de fósforos.
Nos parece increíble esta hazaña en tanto el país-económico que vivimos no es el más adecuado para tales fines. Donde más bien las agrupaciones deben bajar sus “santamarías” por no poder costear sus gastos. Éstos férreos artistas, lucharon hasta hacerse de un nuevo lugar y brindarle a toda la comunidad aledaña y en general a la urbe, una exclusiva sala de cincuenta y cinco puestos.
La oferta fue variada desde su apertura en mayo de este año con el polémico montaje de Macbeth dirigido por Arocha; luego le siguieron: Saverio el cruel, clásico contemporáneo argentino; un extraordinario festival de talento emergente que denominaron El piquete; a lo que siguió la puesta en escena de Agreste, conmovedora historia sobre la homofobia en un pueblo del Norte de Brasil, dirigida por Ricardo Nortier y cerrando el año, la contundente pieza Celebración basada en la película danesa Festen, en versión teatral inglesa, dirigida por Volpe.
Junto a las propuestas infantiles que consistieron en la puesta en escena de Mi amiguito Frankenstein  y El día que cambió la vida del Señor Odio. Los proyectos llevados adelante no tuvieron desperdicio alguno y el batallón de artistas que han conseguido una tribuna para expresar sus inquietudes es innegable. Para mí este es el más importante evento de 2013. 
¡Feliz 2014! ¡Se abrirán los telones y veremos!
Caracas, 30 de diciembre de 2013.
@rosasla


Teatro año 2013.


Por Bruno Mateo
@bruno_mateo

Este año 2013 fue un año en el cual ocurrieron  ciertos acontecimientos que dinamizaron al  teatro de Caracas:

1.    La segunda edición del festival de teatro de  Caracas en donde pudimos observar la enorme cantidad de agrupaciones que hacen vida en la Capital de la República, al igual que la apertura de nuevas salas de representación lo que hizo posible la consolidación de un circuito de salas en la ciudad y lo más importante de este evento es que logró poner en una misma plataforma a grupos de variadas posturas ideológicas y políticas lo que indica que se abren puertas para una sana convivencia en el ámbito teatral. El Festival fue interrumpido a partir del 5 de marzo por el fallecimiento del entonces Presidente Hugo Chávez Frías.

2.    En el mes de febrero se crea la Asociación venezolana de crítica teatral Avencrit y con ésta el Premio de la crítica, con sus diecinueve renglones.

3.    En modesto formato se llevó a cabo desde el 21 al 31 de marzo el XVIII Festival internacional de teatro, organizado por el Ateneo de Caracas.

4.    La creación de la sala de teatro La caja de fósforos, la cual fue inaugurada con la obra “Macbeth” de William Shakespeare dirigida por Orlando Arocha. La sala comenzó a laborar en el mes de mayo.

5.    En el mes de junio se abre la segunda  sala Teatrex en el Bosque.

6.    Se entrega el premio municipal de teatro “César Rengifo” año 2013, conferido por la Comisión permanente de educación y cultura del Concejo del Municipio bolivariano libertador del Distrito capital   que registra “todas las representaciones escénicas de teatro en vivo, producidas en el Municipio Bolivariano  Libertador del Distrito Capital, en el lapso comprendido entre el 31 de mayo de 2012 y el 30 de abril de 2013” en donde la obra “Tierra Santa” del venezolano Elio Palencia y dirigida por Costa Palamides obtiene seis distinciones, incluyendo texto y dirección.

7.    Se crea el 17 de septiembre Movimiento Infantil y Juvenil de Teatro César Rengifo con Pedro Lander a la cabeza después de la  renuncia de Armando Carías.

8.    Durante el mes de septiembre se entregó la I edición del Premio Isaac Chocrón, el cual le fue conferido a la obra “Jazmines en el Lídice” de la dramaturga venezolana Karin Valecillos.

9.    Por primera vez en el Centro de estudios latinoamericanos Rómulo Gallegos Celarg en la dirección de teatro encabezada por el dramaturgo César Rojas se convoca oficialmente a todas las agrupaciones del país,  por medio de los medios de comunicación, a las coproducciones del año, en este caso el 2014, y son evaluados bajo unos parámetros de política cultural por representantes de distintas esferas del ámbito teatral del país.