domingo, 10 de noviembre de 2013

La venganza no realizada de Mátame

La quinta pieza teatral de Martín Hahn es un trío de  seres desesperados
Por E. A Moreno Uribe
@eamorenouribe

Por supuesto que los dramaturgos criollos no pueden pagar la producción escénica de una sola de sus obras. Pero Martín Hahn (Barinas, 14 de septiembre de 1964) es la excepción. Ahorró, porque es un exitoso escritor de telenovelas, y ahora disfruta del estrujante espectáculo Mátame que Javier Vidal hizo, con los  diestros actores Gustavo Rodríguez, Julie Restifo y Luis Gerónimo Abreu, al cual presentan en el penthouse del BOD/Centro Cultural, con buen flujo de público.

Vimos y ponderamos el debut de Martin Hahn, aquel 15 de febrero de 1992 en el teatro Chacaíto, con su comedia policial Crimen pasional.  Al cabo de 21 años, completó  con Mátame, su primer quinteto de textos escenificados: Tres reinas, Rey de Oros y Hombre casado busca, donde hay personajes muy sexuales. Y tiene a la espera otras cinco temáticas y argumentaciones variopintas: Ángeles del mismo infierno, Desnudo como un santo, Amarillo número cinco, A rienda suelta y Locos de amor,  el cual es nada menos  que un musical escrito con las   más exitosas canciones de Yordano. Es posible que prosiga ahorrando hasta lograr ver escenificada otra de sus piezas o consiga una empresario dispuesto a invertir en una o varias producciones. Mientras tanto, come mucho dulce de lechosa ante el placer de ver su "Mátame" en escena.

"Mátame" es un curioso melodrama de suspenso –la música es original de Adolfo Herrera- donde se  aborda, como tema único, la relación entre un padre, su mujer y el hijo, para conducir  al espectador por el angustioso sendero de la duda hasta descubrir quién es el asesino. Ahí, el alcohólico desahuciado Peter (Gustavo Rodríguez) ha urdido todo un siniestro plan para que su esposa (Julie Restifo)  o su vástago (Luis Gerónimo Abreu) lo asesinen. Él no se puede suicidar porque sus herederos perderían un millón de dólares del seguro de vida. El desenlace no es una novedad, sino lo que siempre ocurre en una familia donde hay mucho dinero por repartir, por lo que los más vivos son quienes siempre ganan.
Pero más allá del suspenso, que está bien hilvanado, la pieza tiene su moraleja: la venganza es un crimen más y ningún cristiano debe tomar justicia por su propia mano, aunque en la religión judía la Ley del Talión propone todo lo contrario.

La obra subraya las consecuencias de un matrimonio fracasado y el desesperado intento de Peter por obtener una compañía para su alcoholizada vejez,  para lo cual  se casa de nuevo  con una inmigrante colombiana, dama con pasado nada transparente, creándole múltiples problemas al hijo de su primera boda, quien a su vez quiere contratar a unos sicarios  que venguen la muerte de su hermana.

Más allá de la temática y la argumentación, el público podrá disfrutar de la pulcra puesta en escena, donde se utilizan dos espacios escénicos para incrementar el dramatismo que envuelve a ese terceto de alucinados personajes, y el juego de las creaciones actorales, especialmente de Gustavo Rodríguez, un  borracho que eriza la piel, la fina colombiana que materializa Julie Restifo y el cuasi paranoico hijo que consigue Luis Gerónimo Abreu.
¿Cuántos Máteme se viven cotidianamente en Venezuela? ¿Cuántos urden venganzas y hasta pagan sicarios? ¿Por qué hay tanto odio entre la población? ¡Son temas y argumentos para los escritores, pero Martin Hahn ya lo hizo y está muy satisfecho, y nosotros también!

sábado, 9 de noviembre de 2013

Frankestein quiere ser Frankistín

Foto: Henry Delgado. Cortesía de El nacional.


Por Bruno Mateo
@bruno_mateo

“Frankestein o el moderno Prometeo” (1818)  de Mary Shelley, inscrita en lo que los críticos literarios llaman el género de la novela gótica considerada por muchos como la primera novela de ciencia ficción que nos habla sobre un científico que crea y da vida  a un hombre hecho de pedazos de muchos seres humanos, de allí  el subtítulo que hace una metáfora con este mito griego de Prometeo que roba a los Dioses el fuego de la vida para entregarla a los mortales humanos.

Esta novela un tanto escalofriante, fue  la inspiración para que Ricardo Nortier hiciese una versión para niños y presentarla como  producción teatral bajo el  Circuito de arte cénica  teatro multimedia en La Caja de fósforos de Bello Monte el pasado 3 de noviembre de 2013  llamada “Mi amiguito Frankestein” con vestuario de Freddy Mendoza , escenografía de Ricardo Nortier  y pintura escénica de Jesús Barrios.

Hay que reconocer el intenso trabajo actoral de Elvis Chaveinte como el Dr. Frankestein que para tratar de deslastrarse del nombre de su padre se hace llamar Dr. Frankistín, una composición de personaje muy acertada en cuanto a la corporal, a los gestos, la voz, y las características psicológicas amén del manejo del espacio físico. Un trabajo premiable. Su compañera Sahara Álvarez, con su personaje de asistente del doctor, luce bastante creíble y simpático para los niños quienes rieron durante todo el espectáculo con su performance;  Ángel Pájaro,  Saraí Pérez, Antonio Ruiz y Homero Díaz completan el cuadro de actores quienes derrochan talento y simpatía.

Es de acotar que también puedo observar que el montaje, en niños menores de seis años, produce un efecto de miedo, tal como quedó demostrado cuando dos niños de esa edad les pidieron a sus mamás que los sacaran de la sala; en tanto que los chicos de más edad disfrutaron con la aventura y la aparición del monstruo quien además se regocija cuando oye  joropo. Acierto en la escogencia musical.

“Mi amiguito Frankestein” es una puesta en escena que juega con la estética gótica mezclado con el imaginario cultural de monstruos del siglo XIX.

 

 

 

viernes, 8 de noviembre de 2013

La familia celebra


Las relaciones familiares son siempre caldo de cultivo para interesantes conflictos. Ya por el hecho de estar ligados a unas personas por vínculo consanguíneo, sin haberlo escogido, obliga al ser humano a tener que lidiar con los miembros de un clan quiera o no.

Los grandes dramaturgos y escritores en general encuentran en este particular grupo un reservorio tentador para alimentar sus historias y es que los cuentos familiares siempre esconden secretos, intrigas, verdades no dichas y revelaciones que a medida que el hombre avanza en edad va develando poco a poco o nunca se entera.

Así lo hizo el cineasta danés Thomas Vinterberg, cuando escribió y dirigió en 1998 el célebre film Festen, que inauguró el aclamado movimiento cinematográfico independiente llamado Dogma y que fuese adaptada por el inglés David Eldridge al teatro y esta vez traducida y dirigida por la primera actriz venezolana Diana Volpe, quien con este espectáculo arriba a su segundo trabajo de puesta en escena.

Inteligentemente, Volpe se hace de un extraordinario elenco de jóvenes pertenecientes a la agrupación Deus ex machina y a otros colectivos teatrales: Gabriel Agüero, Rossana Hernández y Elvis Chaveinte, acompañados por Djamil Jassir, las veteranas: Citllali Godoy y Matilda Corral, junto a los jóvenes: Giovanny García,  Nakary Bazán, Germán Manrique, Ángel Pájaro, Layla Vargas, Antonio Ruíz y Julio César Marcano.  

Lo interesante y relevante de este montaje no es solamente su gran y trastornadora historia: En el cumpleaños del patriarca de la familia, uno de sus hijos revela delante de toda la familia que él y su hermana gemela (quien se ha suicidado) fueron abusados sexualmente en su niñez por el homenajeado padre, lo que genera todo el conflicto central de la acción dramática y enfrentará a la familia disfuncional para finalmente execrar a su progenitor. Sino la síntesis de dirección que logra Volpe, entregando una sencilla pero contundente puesta en escena, concentrándose en la dirección correcta de sus talentos en los que se destacan: Gabriel Agüero, quien con este trabajo se convierte a nuestro juicio en uno de los actores jóvenes más importantes de la escena venezolana; al igual que Rossana Hernández y Elvis Chaveinte quienes proponen unos caracteres complejos e hilados con transiciones contundentes. Sin desmerecer el trabajo del elenco de soporte que logra un nivel conmovedor de interpretación haciendo que el público viva la terrible historia apasionadamente.
Mención aparte merecen Matilda Corral en la caracterización de la tía depresiva y alcohólica, una clase de actuación junto a Citllali Godoy, quien construye una madre pasiva y contenida hasta que el volcán de su impotencia estalla.
Definitivamente este espectáculo merece atención en el panorama escénico caraqueño de este final de año, no hay que dejar de verlo, en la Caja de fósforos de la Concha Acústica de Bello Monte,  no sólo por su calidad artística y su cuidada dirección, sino porque representa un producto de exportación y revela que el teatro profesional y de arte venezolano alberga infinito talento amén de estar trabajando sólo autofinanciándose como pueda… 

@rosasla /@avencrit
Caracas, 08/11/2013



jueves, 7 de noviembre de 2013

El soldadito de plomo

Elenco de "El soldadito de plomo"
Por Walter De Andrade
@deandradewal

En una resolución que recuerda al Jonás bíblico o al desventurado Pinocho, el soldadito encuentra la salvación en el estómago de un pez.

Basada en el célebre cuento del danés Hans Christian Andersen, llega a la sala experimental del Teatro Santa Fe, en una versión libre de Armando Castany, “El soldadito de plomo”, obra infantil bajo la dirección general de Dairo Piñeres.

Leonardo Pinto y Carlos Torres, antiguos compañeros que a mediados de los noventa iniciaron sus andadas sobre las tablas del grupo Teatro UCAB, hoy al frente de C&T Producciones, asumieron el impulso de darle vida al tradicional personaje cuya historia de amor es también una defensa a la tolerancia, la amistad, la superación, y el romance.

A un viejo orfebre -relata el cuento publicado originalmente en 1838- no le alcanza el plomo fundido para terminar de hacer el pequeño juguete, por lo que éste queda con una sola pierna, aunque tal desperfecto no le impedirá convertirse en regalo de cumpleaños de un niño. Al caer la noche, el soldadito cobra vida y en compañía de una rana de plástico, un oso de peluche obsesionado con acumular botones, una reina de corazones, una muñeca, y demás compañeros del estante de juguetes, inicia un viaje que le llevará a conocer ambas caras, la amable y la hostil, del mundo. En el ínterin, como es de esperarse en todo buen cuento de hadas, se enamora, y debe enfrentarse al malévolo Arlequín para defender su amor correspondido por la bailarina del castillo de papel. Una trama propia de la melancolía de Andersen, con un final si se quiere trágico, pero feliz, esperanzador.

Música original, diálogos aleccionadores, coreografías recurrentes, vestuario alegre y bien concebido, conforman una puesta en escena resuelta con lo justo. Sobre el escenario, dispuesto en posición bifrontal, el soldadito va cruzándose con los distintos personajes, arquetipos maniqueos de lo bueno y lo malo; y en una resolución que recuerda al Jonás bíblico o al desventurado Pinocho, encuentra la salvación en el estómago de un pez.

El elenco está conformado por una afortunada conjunción de experiencia y juventud. A la cabeza, Eduardo Gadea Pérez y Romelia Agüero, dos figuras fundamentales de la actuación en nuestro país; y junto a ellos Juliana Cuervos, Issac D´Lima, Kiwi Torrealba, Beisy Blanco, Mariana Francisco, Carlos Torres, Luisana Ortiz, Desiree Gil, Wulliams Castellano, Isaac Desiderio, José Aníbal Castillo, y Lorena Castany. Protagoniza Leonardo Pinto quién da vida al soldadito, y logra colocarlo en el camino justo entre la inocencia y la valentía. Las funciones para este clásico, versionado por primera vez en nuestras tablas, son los sábados y domingos a las 5 de la tarde.

Columna publicada el 08/10/2013 en el diario El Nuevo País

Teatro de la memoria (Nuestra señora de las nubes)

Por Carlos E. Herrera
@cehs1957

Dentro del Circuito Permanente de Teatro de Caracas que organizan conjuntamente Fundarte y el Gobierno del Distrito Capital, tuve la saludable experiencia de confrontar a la joven agrupación Con los pies en las Tablas, en el Teatro Principal, con su plausible espectáculo Nuestra Señora de la Nubes del maestro actor y dramaturgo, Arístides Vargas. Sin duda, una correcta versión que supo manejar con el cuidado que se requería esta excelente pieza expuso que, uno de los representantes de la generación que tendrá en sus manos el futuro de la puesta en escena en esta ciudad está mostrando su talante profesional y una capacidad expresiva de buen tono en cuanto a plantearse escenificaciones dramáticas que tiene ese estimado toque de ir más allá de concretar espectáculos ligeros.

Teatro de la nostalgia, del recuerdo o de la memoria son algunas de las etiquetas que se le pueden colocar a la producción dramatúrgica del argentino-ecuatoriano Arístides Vargas (Córdoba, Argentina) al cual se le conoce como el “dramaturgo del exilio” dado que en su dilatada producción teatral el tema del dolor de los seres que deben partir o están en tierras extrañas sea bien producto de golpes militares, por buscar horizontes más tranquilos a una vida llena de ideales y cuyos personajes están signados por la nostalgia, el recuerdo como por la comprensión poética de lo dejado atrás, le ha permitido hilar fino y proponer a toda Latinoamérica e Iberoamérica textos profundamente hermosos entre los que destacan, Jardín de Pulpos, Pluma, Donde el viento hace buñuelos, La edad de la ciruela, esta hermosa pieza como Nuestra Señora de las Nubes, ese grito teatral que logra conmover y poner en perspectiva al lector/espectador sobre ese dolor que tienen muchos exiliados en su periplo por tierras ajenas. Piezas catárticas, obras con mensaje, textos iluminadores sobre una realidad inocultable que concretados con eficiente trama, con personajes que pueden ser identificables en la dimensión de lo poético pero capaces de decirnos verdades tácitas han sido escenificadas por él como actor dentro de una de las agrupaciones más notorias de este continente como lo representa el grupo Malayerba.

Ahora, bajo la perspicaz mano de Luis Bernal una de sus piezas teatrales más significativas ha sido expuesta con seriedad, aplomo y un grado de eficacia que cautivó por la búsqueda que la puesta asume para la construcción de imágenes, de procurar un ritmo eficiente para la casi hora y media de duración del montaje y que permitió que la trama fluyese sin trabas quedando expuesto el asunto de “dos exiliados que descubren el dolor y la soledad por el alejamiento de su propia tierra” sino para lo que tenía que ser la performance histriónica –trabajada por la actriz Daifra Blanco quien con desparpajo y manejo eficiente de técnica, logró componer varios personajes y acompañado por el propio director, asumen una dupla compacta que hizo aplaudir al público que les llegó a ver– y los elementos globales que estaban sumados alrededor de este espectáculo como lo fue el vestuario de Efrén Rojas, la iluminación de José Pérez y la asesoría de Armando Zullo.

Nuestra Señora de la Nubes expuso que, un grupo como Con los pies sobre la Tierra pues tendrá mucho que decir en los venideros años ya que están insuflados de ese elemento técnico, artístico y de investigación que da frutos sí y solo sí, está siempre hambriento de logros y no dejarse seducir por los cantos de sirena del teatro digestivo. Luis Bernal está demostrando que tuvo buena escuela y su labor como creador fue digna de nuestro aplauso.
04/11/13.-

lunes, 4 de noviembre de 2013

Celebremos la “Celebración”.

Foto cortesía de Edgar Gil

Por Bruno Mateo
@bruno_mateo

Obra: Celebración.
Autor: Thomas Vinterberg
Dirección y puesta en escena: Diana Volpe.
Grupo: Hebu teatro.
Lugar: La caja de fósforos. Bello Monte. Caracas.
Fecha: domingo 3 de noviembre de 2013. Hora: 6 pm


 
Desde que comenzó  a funcionar el pequeño espacio La caja de fósforos en Bello Monte Caracas como lugar de representaciones teatrales, he tenido la oportunidad de ver “Macbeth”; “Saverio, el cruel”, “El día que cambió la vida del señor Odio”; “Agreste”, “Mi amiguito Frankestein” y “Celebración” , de la cual me ocuparé en las siguientes líneas, pero antes es necesario acotar que el grupo de actores, actrices y creadores que allí laboran  merecen todo el respaldo que se le pueda dar ya que puedo observar cómo sus producciones tienen un sello de alta calidad en cuanto a puestas en escenas y trabajos de investigación y creación respaldados por el enorme esfuerzo que hacen  estos hacedores de escena.
“Celebración” (1998) del guionista danés Thomas Vinterberg (1969) nos dice de una reunión  para celebrar el sexagésimo cumpleaños del patriarca de la familia, único momento en el cual se destapa el secreto, el hijo menor revela que su padre lo violaba constantemente y a su hermana gemela fallecida. Recordemos que “Festen”  (Título original en danés) se hizo originalmente como filme. La puesta en escena de Diana Volpe logra muy bien la progresión dramática del texto; haciendo hincapié en los silencios, algo realmente fascinante del montaje, esos instantes mudos de palabras, sin embargo tremendamente reveladores y escalofriantes, la gran mesa colocada al centro del escenario nos ubica en el interior de la cena de la familia, sin que por ello obstaculicen los movimientos de los actores: Algo difícil de lograr porque al poner un objeto tan grande en el mero centro del escenario limita la movilidad actoral. Volpe exprime el histrionismo de cada uno de los actores para lograr una atmósfera enrarecida entre la apariencia y la verdad oculta. Todo está latente como una bomba de tiempo. “Celebración” es una puesta en escena de detalles, cada gesto, cada acción nos detona un cambio que va acumulándose hasta reventar como una ráfaga desbordada de odios.

 El grupo de actores que conforman esta “Celebración” realmente nos deja una profunda conclusión  sobre el talento nacional: en nuestro país Venezuela la calidad histriónica de  sus actores es de muy alto nivel. Hay una entrega total en cada uno de los personajes; tal vez, unos logran hacer una interpretación memorable, y lo digo en el sentido literal de la palabra, son interpretaciones que las recordaremos, tales son los casos de Matilda Corral y su personaje de Paula; Rossana Hernández como Helena; Citlalli Godoy en su papel de Elsa; Elvis Chaveinte y su explosivo Michael, Gabriel Agüero como el atormentado Christian y el hipócrita Víctor interpretado por Germán Manrique. Esto sin desmeritar las actuaciones de Ángel Pájaro, Giovanny García, Layla Vargas, Antonio Ruiz, Julio César Marcano, Nakary Bazán y Djamil Jassir.

“Celebración” es un montaje con muchas virtudes que logra conmover la estabilidad rutinaria del espectador. Altamente recomendable para ser vista.

 

 

Grandiosa Celebración

En La Caja de Fósforos se puede apreciar un notable cambio estético para el teatro venezolano.¿Quién apuesta por toda esa gente?
Por E. A Moreno Uribe
@EAMORENOURIBE

El teatro occidental vive en crisis desde su invención y con el venezolano también ocurre lo mismo, a pesar de sus  modestos 413 años, pero sus hacedores y el público, que lo hacen posible y lo festejan,  ahí están trabajando y celebrando, día a día, noche a noche, en contra de insensatas voces agoreras de algunos críticos que lo devoran y también de aquellos que lo cuestionan sin conocerlo o ponderarlo.

Y una prueba de ello es la reciente creación de una sala teatral para generaciones artísticas emergentes las cuales no consiguen donde presentarse porque hay escasez de escenarios, además de imperar una forma corrupta de manipulación de las programaciones en los espacios teatrales. Nos  referimos a La Caja de Fósforos, creada en el backstage de la Concha Acústica de Bello Monte, donde a lo largo de este crucial 2013 han presentado variopintos montajes con novedosas tendencias estéticas, como es el caso de Celebración, texto de Thomas Vinterberg, adaptado por David Eldridge y puesto en escena gracias a Diana Volpe, el cual exhiben  los viernes y sábados, 8:00 pm, y los domingos, 6:00 pm, hasta el 10 de noviembre.

Ahí, con un minimalismo que evoca al histórico montaje de Oficina No. 1 de Carlos Giménez (1992),  13 actores y un esquemático dispositivo escénico recrean el espacio y las acciones  que aplica la familia Hansen para la celebración de los 60 años del progenitor, Helge Hansen. Lúdico y ceremonial pretexto de la familia y sus amigos para reunirse en torno a la gran mesa del comedor, donde además todos vuelven a reencontrarse desde la muerte de Linda, una de las hijas de Helge, quien un año antes se suicidó. Confinados dentro de la casa familiar para la celebración del cumpleaños, los invitados quedan mudos y estupefactos, inicialmente,  al oír la revelación de un oscuro  y morboso secreto, que hace Christian, el gemelo de Linda.

La temática y la argumentación de Celebración no son nuevos en el mundo ni menos en el teatro .El abuso sexual en las familias por parte de sus miembros rectores ya fue representado por los  griegos y demás generaciones de autores. Quizás lo novedoso sea la manipulación de los afectos, la aberrante complicidad de los adultos y la inocencia de los  gemelos que fueron violados por su padre, quien  al final pide perdón…pero nadie lo acompaña en su nueva naciente soledad.

No es nada grata esta Celebración porque recuerda hasta donde los seres humanos podemos llegar sino controlamos las pulsiones, a pesar de los anatemas religiosos y legales imperantes. El abuso, de todo tipo, en el mundo familiar es la cuna de miles de enfermedades  mentales y  podría incluso explicar el deterioro de la familia como célula básica de la sociedad occidental, como tal.

Sórdida fabula

Los pulcros actores que dan correctísima y estrujante vida a esta historia son Djamil Jassir, Citllali Godoy, Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Rossana Hernández, Nakary Bazán, Germán Manrique, Matilda Corral, Giovanny García, Julio Cesar Marcano,  Layla Vargas, Antonio Ruiz y Ángel Pájaro, quienes contaron con la asesoría vocal de Simona Chirinos, además de una   discreta escenografía de Rodolfo Agrella, el correcto vestuario de Edgar Gil, la profesional  iluminación de Gerónimo Reyes y la óptima  producción y dirección de Diana Volpe, quien asume otra vez ese rol, tras sus didácticas experiencias con Háblame como la lluvia y La enfermedad de la juventud.

Pero más allá de la temática y la argumentación, está el valioso hecho de la creativa representación, de la escenificación de tan sórdida fabula, lo cual es lograda de manera contundente por la directora Volpe y su equipo actoral, donde el mayor lucimiento lo tienen  los jóvenes  Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte y  Rossana Hernández, además del impactante afrocolombiano Ángel Pájaro, el motivo racial que ayuda a desencadenar toda la melodramática tragedia a la venezolana, sazonada por temas musicales caribeños, cantados a capela,  como La conga de Ricardo Montaner, El juego de la vida  de Daniel  Santos y ¿Quién ha visto a un negro como yo? de Un solo pueblo… y el telón cae con Libiamo de La Traviata de Verdi.  Una deliciosa sopa musical que resume  generosamente las culturas que pululan en este país.¿Quién copia a quién?

LA CAJA DE FÓSFOROS

Cuenta Diana Volpe que La Caja de Fósforos nace de una iniciativa de Orlando Arocha para buscar un espacio que le permitiera seguir con su trabajo  y a la vez darle oportunidades a los jóvenes creadores, algo que le preocupaba desde que tuvo que salir del Ateneo de Caracas. Junto a Ricardo Nortier  visitaron   varios lugares caraqueños, pero pronto se les hizo evidente que sin al apoyo de alguna institución pública o privada no iba a ser posible crear una sala de teatro no comercial. Orlando siempre pensó en un espacio pequeño, no tradicional, que se convirtiera en un centro de creatividad, experimentación y formación. El nombre La Caja de Fósforos refleja eso: espacio pequeño que enciende la mecha del arte y la creatividad. Desde el comienzo, un gran número de jóvenes y no tan jóvenes actores y teatreros en general se unieron con entusiasmo a esta iniciativa. La sala se montó gracias al trabajo de todos y al apoyo de la Alcaldía de Baruta. Entre todos, construyeron las tarimas, cosieron    telones, pintaron el piso, montaron la parrilla… todos trabajaron muy duro, pero con mucho entusiasmo y alegría. La alcaldía baruteña les confió el espacio que transformaron en sala. La dotación e instalación de los equipos de aire acondicionado y de iluminación y sonido son el resultado del esfuerzo conjunto entre la alcaldía, Hebu Teatro, Teatro del Contrajuego  y  donantes privados. La respuesta entusiasta de tantos teatreros les confirma lo que pensaban: hacen faltas salas que no tengan que verse obligadas a montar obras “comerciales” para sobrevivir, salas que permitan la experimentación y fomenten la creatividad en un ambiente de compañerismo y apoyo colectivo.

El  público  ha respondido de manera contundente, siguiéndolos de manera fiel desde el primer montaje. Inauguraron con Macbeth que agotó entradas desde el inicio. Siguieron  Saverio el cruel, producción de Deux Ex Machina, y el Piquete, fiesta que reunió a 10 nuevos dramaturgos nacionales y más de 40 actores y directores. Continuaron Agreste (hermoso espectáculo creado por Orlando Arocha) y ahora Celebración. También abrieron un horario infantil con El día que le cambió la vida al Sr. Odio  de La Bacante  y Mi amiguito Frankenstein del Circuito de Arte Cenica. La sala tiene una capacidad de 70 puestos y han agotado casi todas las noches. “Llevo más de 30 años en la escena y no pienso parar. Ahora estoy explorando la dirección, tengo mucho que aprender todavía y eso emociona. Muchos jóvenes actores y actrices han tomado talleres conmigo, aunque no diría que yo los forme…se hace camino al andar…”, reitera la maestra Volpe.