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lunes, 4 de noviembre de 2013

Celebremos la “Celebración”.

Foto cortesía de Edgar Gil

Por Bruno Mateo
@bruno_mateo

Obra: Celebración.
Autor: Thomas Vinterberg
Dirección y puesta en escena: Diana Volpe.
Grupo: Hebu teatro.
Lugar: La caja de fósforos. Bello Monte. Caracas.
Fecha: domingo 3 de noviembre de 2013. Hora: 6 pm


 
Desde que comenzó  a funcionar el pequeño espacio La caja de fósforos en Bello Monte Caracas como lugar de representaciones teatrales, he tenido la oportunidad de ver “Macbeth”; “Saverio, el cruel”, “El día que cambió la vida del señor Odio”; “Agreste”, “Mi amiguito Frankestein” y “Celebración” , de la cual me ocuparé en las siguientes líneas, pero antes es necesario acotar que el grupo de actores, actrices y creadores que allí laboran  merecen todo el respaldo que se le pueda dar ya que puedo observar cómo sus producciones tienen un sello de alta calidad en cuanto a puestas en escenas y trabajos de investigación y creación respaldados por el enorme esfuerzo que hacen  estos hacedores de escena.
“Celebración” (1998) del guionista danés Thomas Vinterberg (1969) nos dice de una reunión  para celebrar el sexagésimo cumpleaños del patriarca de la familia, único momento en el cual se destapa el secreto, el hijo menor revela que su padre lo violaba constantemente y a su hermana gemela fallecida. Recordemos que “Festen”  (Título original en danés) se hizo originalmente como filme. La puesta en escena de Diana Volpe logra muy bien la progresión dramática del texto; haciendo hincapié en los silencios, algo realmente fascinante del montaje, esos instantes mudos de palabras, sin embargo tremendamente reveladores y escalofriantes, la gran mesa colocada al centro del escenario nos ubica en el interior de la cena de la familia, sin que por ello obstaculicen los movimientos de los actores: Algo difícil de lograr porque al poner un objeto tan grande en el mero centro del escenario limita la movilidad actoral. Volpe exprime el histrionismo de cada uno de los actores para lograr una atmósfera enrarecida entre la apariencia y la verdad oculta. Todo está latente como una bomba de tiempo. “Celebración” es una puesta en escena de detalles, cada gesto, cada acción nos detona un cambio que va acumulándose hasta reventar como una ráfaga desbordada de odios.

 El grupo de actores que conforman esta “Celebración” realmente nos deja una profunda conclusión  sobre el talento nacional: en nuestro país Venezuela la calidad histriónica de  sus actores es de muy alto nivel. Hay una entrega total en cada uno de los personajes; tal vez, unos logran hacer una interpretación memorable, y lo digo en el sentido literal de la palabra, son interpretaciones que las recordaremos, tales son los casos de Matilda Corral y su personaje de Paula; Rossana Hernández como Helena; Citlalli Godoy en su papel de Elsa; Elvis Chaveinte y su explosivo Michael, Gabriel Agüero como el atormentado Christian y el hipócrita Víctor interpretado por Germán Manrique. Esto sin desmeritar las actuaciones de Ángel Pájaro, Giovanny García, Layla Vargas, Antonio Ruiz, Julio César Marcano, Nakary Bazán y Djamil Jassir.

“Celebración” es un montaje con muchas virtudes que logra conmover la estabilidad rutinaria del espectador. Altamente recomendable para ser vista.

 

 

Grandiosa Celebración

En La Caja de Fósforos se puede apreciar un notable cambio estético para el teatro venezolano.¿Quién apuesta por toda esa gente?
Por E. A Moreno Uribe
@EAMORENOURIBE

El teatro occidental vive en crisis desde su invención y con el venezolano también ocurre lo mismo, a pesar de sus  modestos 413 años, pero sus hacedores y el público, que lo hacen posible y lo festejan,  ahí están trabajando y celebrando, día a día, noche a noche, en contra de insensatas voces agoreras de algunos críticos que lo devoran y también de aquellos que lo cuestionan sin conocerlo o ponderarlo.

Y una prueba de ello es la reciente creación de una sala teatral para generaciones artísticas emergentes las cuales no consiguen donde presentarse porque hay escasez de escenarios, además de imperar una forma corrupta de manipulación de las programaciones en los espacios teatrales. Nos  referimos a La Caja de Fósforos, creada en el backstage de la Concha Acústica de Bello Monte, donde a lo largo de este crucial 2013 han presentado variopintos montajes con novedosas tendencias estéticas, como es el caso de Celebración, texto de Thomas Vinterberg, adaptado por David Eldridge y puesto en escena gracias a Diana Volpe, el cual exhiben  los viernes y sábados, 8:00 pm, y los domingos, 6:00 pm, hasta el 10 de noviembre.

Ahí, con un minimalismo que evoca al histórico montaje de Oficina No. 1 de Carlos Giménez (1992),  13 actores y un esquemático dispositivo escénico recrean el espacio y las acciones  que aplica la familia Hansen para la celebración de los 60 años del progenitor, Helge Hansen. Lúdico y ceremonial pretexto de la familia y sus amigos para reunirse en torno a la gran mesa del comedor, donde además todos vuelven a reencontrarse desde la muerte de Linda, una de las hijas de Helge, quien un año antes se suicidó. Confinados dentro de la casa familiar para la celebración del cumpleaños, los invitados quedan mudos y estupefactos, inicialmente,  al oír la revelación de un oscuro  y morboso secreto, que hace Christian, el gemelo de Linda.

La temática y la argumentación de Celebración no son nuevos en el mundo ni menos en el teatro .El abuso sexual en las familias por parte de sus miembros rectores ya fue representado por los  griegos y demás generaciones de autores. Quizás lo novedoso sea la manipulación de los afectos, la aberrante complicidad de los adultos y la inocencia de los  gemelos que fueron violados por su padre, quien  al final pide perdón…pero nadie lo acompaña en su nueva naciente soledad.

No es nada grata esta Celebración porque recuerda hasta donde los seres humanos podemos llegar sino controlamos las pulsiones, a pesar de los anatemas religiosos y legales imperantes. El abuso, de todo tipo, en el mundo familiar es la cuna de miles de enfermedades  mentales y  podría incluso explicar el deterioro de la familia como célula básica de la sociedad occidental, como tal.

Sórdida fabula

Los pulcros actores que dan correctísima y estrujante vida a esta historia son Djamil Jassir, Citllali Godoy, Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Rossana Hernández, Nakary Bazán, Germán Manrique, Matilda Corral, Giovanny García, Julio Cesar Marcano,  Layla Vargas, Antonio Ruiz y Ángel Pájaro, quienes contaron con la asesoría vocal de Simona Chirinos, además de una   discreta escenografía de Rodolfo Agrella, el correcto vestuario de Edgar Gil, la profesional  iluminación de Gerónimo Reyes y la óptima  producción y dirección de Diana Volpe, quien asume otra vez ese rol, tras sus didácticas experiencias con Háblame como la lluvia y La enfermedad de la juventud.

Pero más allá de la temática y la argumentación, está el valioso hecho de la creativa representación, de la escenificación de tan sórdida fabula, lo cual es lograda de manera contundente por la directora Volpe y su equipo actoral, donde el mayor lucimiento lo tienen  los jóvenes  Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte y  Rossana Hernández, además del impactante afrocolombiano Ángel Pájaro, el motivo racial que ayuda a desencadenar toda la melodramática tragedia a la venezolana, sazonada por temas musicales caribeños, cantados a capela,  como La conga de Ricardo Montaner, El juego de la vida  de Daniel  Santos y ¿Quién ha visto a un negro como yo? de Un solo pueblo… y el telón cae con Libiamo de La Traviata de Verdi.  Una deliciosa sopa musical que resume  generosamente las culturas que pululan en este país.¿Quién copia a quién?

LA CAJA DE FÓSFOROS

Cuenta Diana Volpe que La Caja de Fósforos nace de una iniciativa de Orlando Arocha para buscar un espacio que le permitiera seguir con su trabajo  y a la vez darle oportunidades a los jóvenes creadores, algo que le preocupaba desde que tuvo que salir del Ateneo de Caracas. Junto a Ricardo Nortier  visitaron   varios lugares caraqueños, pero pronto se les hizo evidente que sin al apoyo de alguna institución pública o privada no iba a ser posible crear una sala de teatro no comercial. Orlando siempre pensó en un espacio pequeño, no tradicional, que se convirtiera en un centro de creatividad, experimentación y formación. El nombre La Caja de Fósforos refleja eso: espacio pequeño que enciende la mecha del arte y la creatividad. Desde el comienzo, un gran número de jóvenes y no tan jóvenes actores y teatreros en general se unieron con entusiasmo a esta iniciativa. La sala se montó gracias al trabajo de todos y al apoyo de la Alcaldía de Baruta. Entre todos, construyeron las tarimas, cosieron    telones, pintaron el piso, montaron la parrilla… todos trabajaron muy duro, pero con mucho entusiasmo y alegría. La alcaldía baruteña les confió el espacio que transformaron en sala. La dotación e instalación de los equipos de aire acondicionado y de iluminación y sonido son el resultado del esfuerzo conjunto entre la alcaldía, Hebu Teatro, Teatro del Contrajuego  y  donantes privados. La respuesta entusiasta de tantos teatreros les confirma lo que pensaban: hacen faltas salas que no tengan que verse obligadas a montar obras “comerciales” para sobrevivir, salas que permitan la experimentación y fomenten la creatividad en un ambiente de compañerismo y apoyo colectivo.

El  público  ha respondido de manera contundente, siguiéndolos de manera fiel desde el primer montaje. Inauguraron con Macbeth que agotó entradas desde el inicio. Siguieron  Saverio el cruel, producción de Deux Ex Machina, y el Piquete, fiesta que reunió a 10 nuevos dramaturgos nacionales y más de 40 actores y directores. Continuaron Agreste (hermoso espectáculo creado por Orlando Arocha) y ahora Celebración. También abrieron un horario infantil con El día que le cambió la vida al Sr. Odio  de La Bacante  y Mi amiguito Frankenstein del Circuito de Arte Cenica. La sala tiene una capacidad de 70 puestos y han agotado casi todas las noches. “Llevo más de 30 años en la escena y no pienso parar. Ahora estoy explorando la dirección, tengo mucho que aprender todavía y eso emociona. Muchos jóvenes actores y actrices han tomado talleres conmigo, aunque no diría que yo los forme…se hace camino al andar…”, reitera la maestra Volpe.