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sábado, 7 de septiembre de 2013

Otro enemigo del pueblo

Basilio Álvarez y Jorge Palacios

Por E.A Moreno Uribe
@eamorenouribe

Venezuela azotada por la corrupción, o la mala conducta, de unos cuantos políticos, empresarios, policías, militares y algunos sectores de su gran comunidad. El Estado, por intermedio del gobierno nacional, hace campañas para controlar y extirpar ese cáncer que pone en peligro a la democracia misma. 

Dos agrupaciones teatrales reflexionan sobre esa corrupción, tan antigua como el hombre mismo, y llevan a escena sendos montajes de El enemigo del pueblo (1882) de Henrik Ibsen, con los cuales hacen temporadas en diversas salas caraqueñas. Ya reseñamos el sobrio espectáculo del Grupo Teatral Emergente, adaptado y dirigido por Jesús Delgado. Y ahora abordamos la impactante producción del Grupo Skena, con ambiciosa y creativa puesta en escena de  Armando Álvarez, que exhibe CorpbancaBOD, bajo el título Enemigo del pueblo, con excelentes actuaciones de Jorge Palacios y Basilio Álvarez, bien apoyados por Juan Carlos Ogando, Israel Moreno, Beatriz Mayz, Patrizia Aymerich, Alejandro Díaz, Luis Ernesto Rodríguez, Valentina Ortiz y Daniel Colmenares, entre otros. 

En esencia, Enemigo del pueblo, versionado por Ugo Ulive, cuestiona crudamente los excesos en que caen las democracias, cuando son dirigidas por gobernantes malignos y mentirosos. Su saga se centra en el balneario de un poblado, el cual tiene contaminadas sus aguas por una bacteria muy peligrosa para la salud de los usuarios. El médico Tomás Stockman, hermano del gobernador de esa comarca, Pedro, da la voz de alerta y cunde el escándalo público. No conviene que se conozca la verdad que propala el galeno y logran silenciarlo, utilizando especialmente  el poder político y la nefasta manipulación de los medios de comunicación, los cuales le mienten descaradamente a la comunidad con una campaña mediática liderizada por el maquiavélico Pedro Stockman. El destierro o la miseria esperan al decente Tomás y su familia. 

Con la versión adaptada a los años 60 del siglo XX, el director Álvarez utiliza apoyo audiovisual para crear la atmosfera donde se desenvuelven los hermanos Stockman: Pedro, humanista y preocupado por la salud física y mental de su comunidad, y Pedro, político con pretensiones que ve peligrar su carrera si impide el crecimiento del balneario ante la eventualidad de las enfermedades de sus usuarios. Pero se impone el poder sobre la verdad y como las bacterias no podrán ser manipuladas  mediáticamente, como al pueblo, más temprano que tarde generaran epidemias…pero ya eso es otra pieza teatral.
Los  espectadores  de Enemigo del pueblo además de ser impactados  por la claridad de la anécdota, presencian la utilización de varios actores que representan al pueblo y están en el patio de butacas, para aplaudir a Pedro y mofarse de Tomás,  con lo cual generan una absurda situación, porque son obvios embusteros.

Este juego con el falso pueblo  eleva la temperatura del espectáculo y provoca una catarsis casi explosiva del público, que comparará esa realidad escénica con otras situaciones allende el escenario. ¿El teatro copia a la vida o la vida se inspira en el teatro?

 

domingo, 30 de junio de 2013

Un enemigo del pueblo



¿La mayoría tiene la razón?
por Joaquín Lugo.
@joaquinlugo
En la Sala José Ignacio Cabrujas de Cultura Chacao, se presenta el Grupo Teatral Emergente de Caracas con Un enemigo del pueblo del noruego Henrik Ibsen, adaptación y producción de Jesús Delgado y Sebastían Torres, y dirección de Jesús Delgado.
El llamado padre del teatro moderno vuelve a escena en Venezuela con la historia del Dr. Stockman, calificado por el Alcalde, su hermano, y la población de su ciudad natal como "enemigo del pueblo" debido a que informa que el balneario que sirve de sustento a la población está contaminado. Ibsen muestra aquí que "las mayorías no siempre tiene la razón" y que "el hombre más poderoso del mundo es el que está solo" como expresa el protagonista.
La propuesta propone una visión estética expresionista donde la alcantarilla o el desagüe de aguas negras son los símbolos más resaltantes. Los personajes se ven inmersos en la suciedad que proviene del poder y que refleja el balneario contaminado causante del conflicto. El diseño escenográfico de Elvis Chaveinte y Christian Ponte tiene como principio el uso de tubos cilíndricos para los elementos escénicos y la parte superior, enmarcados en un fondo negro. El vestuario diseñado de Joaquin Nández refuerza la simbología con los trajes manchados sin perder el estilo de la época de la pieza. Asimismo, el maquillaje de Daniel García carga a los rostros de dureza con un tono blanquecino y ojos delineados en negro que resaltan los rasgos e intenciones de los actores. La iluminación de Gerónimo Reyes crea las atmósferas de cada escena tratando de sobrepasar las limitaciones de la sala.
El trabajo actoral está a un nivel por encima del realismo. Los actores expresan sus emociones y demuestran sus movimientos con mayor fuerza en correspondencia con la estética. Antonio Delli resalta como el Doctor Stockman, un personaje que va hilando poco a poco hasta alcanzar un buen grado de intensidad y con el manejo de los matices apropiados. Le secunda Wilfredo Cisneros como el Alcalde porque compone el personaje a partir del hieratismo y la precisión de los gestos para reflejar el manejo del poder. Claudia Nieto como la Sra. Stockman se percibe justa en sus matices e intensa cuando lo requiere su interpretación, al igual que Jesús Hernández como Hovstad, director del Diario "La voz del pueblo". Por su parte, Jorge Dakar como el comerciante Aslarken y Carlos Clemares como Morten Kull, suegro de Stockman, son correctos en sus interpretaciones. Finalmente, Lidsay Castro se percibe débil en su labor de Petra, Hija de Stockman.
En definitiva, un buen trabajo de esta agrupación con una obra que tiene vigencia en la Venezuela actual.
Función: 15 de Junio de 2013
 


martes, 18 de junio de 2013

Un enemigo del pueblo


Por Bruno Mateo
@Bruno_Mateo

 


El domingo 16 de junio de 2013 presencié en la sala Cabrujas de Cultura Chacao en el municipio del mismo nombre el montaje  “Un enemigo del pueblo” de Henrik Ibsen (1828-1906) dirigida por Jesús Delgado, una producción del Grupo teatral emergente de Caracas (2007). Obra clave en la producción literaria de este dramaturgo noruego y que forma parte de la literatura  clásica de occidente.

“He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira”  dice uno de los parlamentos del texto en boca del Dr. Stockmann, premisa del texto que relee la cultura del pragmatismo mercantilista surgida desde una perspectiva positivista del progreso económico  que empezó  con la revolución industrial.

La pieza escrita nos abre la posibilidad de identificarnos con una sociedad con la cual hemos convivido desde el momento de nuestro nacimiento: la ambición del dinero colectivo intenta imponerse sobre la honestidad individual. La historia es sencilla, se trata de la denuncia hecha por el Doctor Stockmann acerca de la contaminación del balneario de la ciudad, fuente principal de ingresos económicos de los ciudadanos, protesta que en principio  fue apoyada por toda la sociedad civil, incluyendo los  medios (periodista), sin embargo, en el desarrollo del montaje todo esto cambia por la manipulación del Alcalde, hermano de Stockmann.

La dirección del montaje se enfrenta a un primer reto, la pequeña sala Cabrujas, para un texto que plantea incluso una escena de asamblea popular; Jesús Delgado usó todo el espacio posible, logrando así  un acierto en ello debido a que la percepción de la puesta fue como si estuvieran en un lugar más amplio. No hubo abigarramiento de personas ni de objetos en escena. La música original de Nacho Huett nos simboliza gotas que fluyen por entre las tuberías de la escenografía muy buen conceptualizada por Elvis Chaveinte y Christian Ponte en relación con el ambiente de balneario donde se desenvuelve la anécdota. El vestuario de Joaquín Nández en conjunto con el diseño de maquillaje de Daniel García al estilo de los filmes de Tim Burton ubica a los personajes como entre las cloacas del balneario. Parecen espectros o personas enfermas llenas de microbios. La puesta en escena está bien llevada. La lectura de la pieza de Ibsen hecha por Delgado es rigurosa en cuanto a ejecución y creativa en cuanto a la estética, se convierte de esa manera en un panóptico donde todos los elementos apuntan hacia un solo objetivo. 

De las actuaciones, Antonio Delli como el Dr. Stockman está completamente creíble, en ningún momento desfallece en su interpretación del hombre justiciero. Logra  pasar y nos hace pasar a nosotros el público por todas las emociones y pensamientos de este ciudadano. Es una interpretación portentosa. Digna de un excelente actor.  Muy buen tino por parte de la producción en buscarlo para hacer este personaje. Por otro lado, tenemos a Wilfredo Cisneros, quien representa al Alcalde, hermano del doctor. En su interpretación, al igual que la de Delli, hay una transformación de la realidad. Ese es el teatro. Nos logra sacar de nuestra rutina diaria y nos traslada a otro espacio y crea vasos comunicantes, como diría André Bretón, con el imaginario personal. Una actuación divina. Es fascinante ver lo que hace con los gestos faciales. Para ambos, Antonio Delli y Wilfredo Cisneros, les envío mi reconocimiento. Claudia Nieto con sus grandes ojos expresivos nos conmueve como la Sra. Stockmann. Una mujer que cuida los intereses de su familia y que apoya fehacientemente a su esposo. Nieto,  también con sus gestos, su mirada, sus manos cuando las empuña o cuando acaricia su barriga de embarazada, nos persuade de que allí hay una interpretación. Las actuaciones en este montaje son de detalles. Se trata de organicidad en escena  y aquí se logra en toda su dimensión.

Gracias al Grupo teatral emergente de Caracas, en las personas de Jesús Delgado y Sebastián Torres, por regalar a los caraqueños con "Un enemigo del pueblo" una puesta en escena tan creíble y tan acorde  con la realidad de nuestras sociedades actuales.

lunes, 10 de junio de 2013

Enemigo del pueblo

Foto: Nicola Rocco

Por E.A Moreno Uribe

Siempre la corrupción imperó y por los siniestros vientos que soplan pareciera que será eterna. Es una pandemia moral que acorrala y enferma a gobiernos, organizaciones civiles, religiosas, militares, y, por supuesto, hay millones de seres humanos corrompidos hasta la médula. Y los que no lo son todavía, hacen sus coquetos con esa monstruosidad. Es, pues, milenaria la historia del abuso del poder, de la mala conducta o la degradación moral de gran parte de los seres humanos.

¿Será acaso otra manifestación del Demonio o del Anticristo?, como lo ha dicho el Papa Francisco.

La recordamos ahora  y llamamos la atención a los lectores tras ver el espectáculo teatral Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen y cotejar su vitriólico y moralizante mensaje con  las recientes declaraciones del Papa Francisco quien afirmó que los corruptos son "el anticristo, hacen mucho daño a la Iglesia y son un peligro, ya que son adoradores de sí mismos, sólo piensan en ellos y consideran que no necesitan de Dios. Esas personas, poco a poco han roto esa relación con Dios y dicen: 'nosotros no necesitamos a ese patrón, que no venga a molestarnos. Esos son los corruptos, aquellos que eran pecadores como todos nosotros, pero han dado un paso adelante, se han consolidado en el pecado. Cuanto mal hacen los corruptos en la comunidad cristiana, que el Señor nos libere de caer en ese camino de la corrupción. Pecadores sí, corruptos no", subrayó el Papa, al recordar los  50 años de la muerte del beato Juan XXIII, al quien puso como "modelo de santidad", el 2 de junio de 2013. 

HERMANOS STOCKMAN

Lo que dice el Sumo Pontifice nos sirve, como anillo al dedo, para resaltar la corrupción que impera en la saga argumental de Un  enemigo del pueblo e invitar al público a que la compare con algunos hechos reales y cotidianos que debe conocer pero que no se atreve a glosar o comentar siquiera. Ahí, un hombre honesto (el doctor Thomas Stockmann) lucha desesperadamente  contra la maldad que impera en el poder  municipal de su ciudad y en algunos gremios económicos privados, la cual impide el cierre de un balneario nocivo para la salud de sus visitantes por tener sus aguas contaminadas con bacterias o virus letales, incluso.

Hay que recordar que el teatro de Ibsen (Noruega, 20.03.1828/23.05.1906) no fue grato ni lo es todavía para las sociedades corruptas, aunque las mismas lo aplauden e incluso hasta lo premian, pero algunas de sus piezas, como Casa de Muñecas (1879), han generado auténticas revoluciones culturales, tal es el caso del  triunfante feminismo. En Un enemigo del pueblo (1882), el autor denuncia la perversa conducta de los periodistas y los medios de comunicación que se unen a su hermano, quien además es  el alcalde o líder de todo el aparato corrupto de la municipalidad, para bloquearlo y perseguirlo. ¡Aquí  está la clave del poder “omnipresente” de la corrupción!

En síntesis, tanto los habitantes como las autoridades se unen y el doctor Stockmann queda prácticamente en la calle, porque le casa donde vive con su familia le suspenden al arrendamiento y le piden desocupación…Y comienza así su calvario, sin pretender ser precisamente otro Jesús de Nazareth, solamente por ser  un buen hombre que denunció los peligros de una contaminación que puede significar pérdidas de vidas humanas. Y la corrupción, la única culpable, ahí feliz y campante.

MONTAJE

Una coreografía simbolista, que se repite al final, abre el montaje para dejar el trágico desfile de sus personajes. La pesadez de su situación trasciende la escena y los personajes-actores son impactantes, especialmente Antonio Delli (doctor Stockman) y  Wilfredo Cisneros (alcalde Stockman), los conductores o sacerdotes  de todo esa tragedia de la corrupción. Hay una atmósfera dura o pesada que envuelve al público y lo obliga a pensar sobre si la realidad cotidiana  o su realidad como ciudadano no serán superiores a la ficción escénica que está degustando. He ahí la clave del montaje, conseguida a  puro pulso por el  director Jesús Delgado y presente en todos sus actores. Si quedaba alguna duda de su talento como director ahí se ha consagrado y de qué manera. Es teatro de texto, con mínimos juguetes escénicos, donde el texto que se emite y la verdad de lo que dicen es cual un cartucho de dinamita que derriba el muro de las mentiras que teje la corrupción.

¡Ahí se demuestra, una vez más, que no siempre la mayoría tiene la razón y que los pueblos también se equivocan! ¡Y que la democracia mundial requiere  de otro Hércules que le haga una limpieza porque está cubierta por los excrementos de la corrupción!

SINOPSIS

 Noruega de finales del  siglo XIX está en la sala múltiple  Cabrujas de la Fundación Cultural. Ahí se plasma la saga del doctor Thomas Stockmann, y de una ciudad cuyo balneario es la principal atracción turística. Todo comienza cuando Stockmann descubre que las aguas están contaminadas y se dispone a denunciarlo. Es vilipendiado por el poder político, representado por el alcalde de la ciudad, quien paradójicamente es su propio hermano, y por los distintos factores de poder que actúan en su contra y procurando proteger sus propios intereses, hasta lograr que la opinión pública unifique su repudio contra él, teniendo el quijotesco Stockman que convertirse en un agente político de cambio para influir en una mayoría que no lo reconoce. 

FICHA TECNICA

Con la adaptación y producción de Jesús Delgado y Sebastián Torres, este montaje de Un enemigo del pueblo es otra producción de El Grupo Teatral Emergente, la cual cuenta con el impactante y bien creado vestuario del artista Joaquín Nandez; la musicalización de Nacho Huett; coreografías de Adriana Urdaneta y Jacques Broquet; diseño de escenografía de Elvis Chaveinte; iluminación de Gerónimo Reyes, y diseño de maquillaje de Daniel García. Y por supuesto que Antonio Delli y Wilfredo Cisneros están correctamente acompañados de  Claudia  Nieto como la señora Stockman, Jesús Hernández es Hovstad, Lidsay Castro es Petra, Jorge Dakar encarna a Aslaksen, Carlos Clemares es  Morten Kull, mientras Hernán Iturbe, Marcos Chocrón, María E. Cedeño, Víctor Jiménez y Yeisy Guerra encarnan a ese pueblo que le grita al doctor Stockman: “eres un enemigo del pueblo”.

 

miércoles, 5 de junio de 2013

Un enemigo del pueblo


Por Walter De Andrade
       @deandradewal

Punzantes y vigentes reflexiones saltan exprofeso: “¿Realmente las mayorías siempre tienen la razón?”.

 “Democracia, poder y dignidad”. Con estas tres palabras el Grupo Teatral Emergente de Caracas, bajo la dirección de Jesús Delgado, define el leivmotiv para su propuesta del clásico universal “Un Enemigo del Pueblo” del noruego Henrik Ibsen, cuyo estreno se llevó a cabo el pasado viernes 24 en la Sala Cabrujas de Los Palos Grandes.

La obra, escrita en 1882, es uno de los puntales del drama realista moderno y en ella el autor expone los vicios de una sociedad moralmente débil, poco ética, y sometida a un poder manipulador y mentiroso. El reconocido y apreciado Dr. Stockman ha descubierto que las aguas del balneario, principal fuente de ingresos de su ciudad natal, están contaminadas. Ingenuamente, e idealista como es, decide publicar su hallazgo con el apoyo de la mayoría. Pero, ante la posibilidad arriesgar ese sustento económico, termina no sólo abandonado, sino que la entera sociedad, inicialmente a su favor, se vuelve ferozmente en su contra. Cuando decide decir lo que nadie quiere oír, se convierte en un encarnizado enemigo. Su propio hermano, el Alcalde, lidera el linchamiento social movido por sus intereses políticos y la manipulación de las masas.

La propuesta de Delgado es clara estética y discursivamente. Juega con la presencia constante de la cloaca como entorno vital, las aguas negras como sustento. En esta ciudad, sus habitantes roen, deambulan en la oscuridad, se acomodan en la inmundicia, la venden y sacan provecho. El vestuario (Joaquín Nandez) refleja la putrefacción de los personajes: telas duras, corroídas, manchadas; y en juego con la escenografía de Elvis Chaveinte y Christian Ponte quienes idearon los elementos escenográficos a partir de tuberías de agua; imbuyen el concepto de una enorme alcantarilla, y sus habitantes, seres subterráneos, ratas… Punzantes y vigentes reflexiones saltan exprofeso: “¿Realmente las mayorías siempre tienen la razón?”.

Antonio Delli, protagoniza con una denodada interpretación del Dr. Stockman, comprendido en su dimensión personal y simbólica. Wilfredo Cisneros (Alcalde), Jesús Hernández (Hovstad), Jorge Dakar (Aslaksen), Carlos Clemares (Morten Kull y Claudia Nieto (Sra. Stockman) resuelven acertadamente sus roles y engranan un elenco equilibrado y seguro. Lidsay Castro (Petra, hija de Stockman) requiere aportar más voz y médula a su trabajo.

En definitiva, una aguda propuesta con el meritorio don de atreverse, cuestionar, y obligar a reflexionar ¡así no se quiera!

Columna publicada el 27/05/2013 en el diario El Nuevo País