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domingo, 13 de abril de 2014

"Bingo" cierra el Festival de teatro

Una riña de gallos es todo el conflicto suprahumano de "el coronel no tiene quien la escriba"
Por Edgar Moreno Uribe
@eamorenouribe
@avencrit


“Nos estamos viendo” es el entusiasta lema del Tercer Festival de Teatro de Caracas (FTC), a realizarse del 11 al 27 de abril con la presencia de más de 152 agrupaciones teatrales del país: 52 del Distrito Capital y 100 del resto de Venezuela.

Todos ellos exhibirán sus espectáculos en 26 salas, además de intervenir algunos elencos en el teatro de calle para aquellos espacios públicos recuperados por la Alcaldía del Municipio Libertador,  el gobierno del Distrito Capital y la Fundación para la Cultura y las Artes de Venezuela (Fundarte).

Esta edición del FTC está dedicada a exaltar la memoria de teatrero Carlos Giménez, fallecido hace 21 años, con una serie de charlas y exposiciones, además del estreno del remontaje de  El coronel no tiene quien le escriba -texto de Gabriel García Márquez que fue versionado por Aníbal Grunn- dirigido ahora por Pepe Domínguez, a partir de la original propuesta escénica del homenajeado, y con la participación de los actores. Francisco Salazar, Aura Rivas, Gonzalo Velutini, Marco Alcalá, José Sánchez, Loly Sánchez, Rafael Ortiz, Vicente Lezama y Johnny Torres, entre otros. Usan el original diseño escenográfico de Rafael Reyeros. 

Este espectáculo, que es una producción del grupo Rajatabla y Carlos Scoffio, abre el FTC e inaugura el Teatro Bolívar, en el centro de Caracas, donde estará hasta hoy domingo y posteriormente se mostrará en el Teatro Municipal de Chacao.

Para una información más pormenorizada, y artísticamente ilustrada de cada uno de los montajes, recomendamos a nuestros lectores visitar la amigable página: www.festivaldeteatrodecaracas.org.ve

Cifras y premios

El FTC de 2014  no pretende competir ni ser comparado con los festivales que organizó Carlos Giménez a lo largo de 20 años con el Ateneo que dirigía María Teresa Castillo. Este evento está aportando al pueblo de Caracas un total de 100 mil butacas o asientos dentro de una programación que contará con 450 funciones para todos los gustos. El Gobierno Bolivariano ha realizado un aporte por más de 450 millones de bolívares destinados a  la recuperación de más de 26 salas de teatro, además el gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía de Caracas, han invertido otros 15 millones de bolívares  para que los teatros estén en óptimas condiciones. Se realizarán diferentes homenajes y la inauguración de varios teatros como el Bolívar, Alameda y el de La Vega. Se anunció la creación del fondo Rodolfo Santana, el cual contará con 5 millones de bolívares que permitirán financiar, a través de un comité de selección, diversas propuestas. También se darán premios a las distintas disciplinas del festival, como a la mejor puesta en escena, mejor dirección, actriz, actor, guión, escenografía, vestuario, maquillaje, entre otros.

Bingo o la vejez alegre

La Niña Azul y Leve, piezas del Centro Nacional de Teatro (CNT), tendrán presencia en el FTC. La primera, escrita por José Luís León y bajo la dirección de Yelitza González, es un montaje infantil de títeres que nos habla de la diversidad cultural, así como la lucha por conseguir el respeto, la tolerancia y la autoaceptación; la segunda, original de Karín Valecillos y dirigido por Ariel Bouza, es un delicioso espectáculo donde se demuestra que la adolescencia puede ser conflictiva y plantear situaciones propias de la adultez. La Niña Azul tendrá cuatro funciones en la Plaza de los Museos de Bellas Artes: el 14 de abril a las 3:00 pm y el 15, 19 y 24 de abril a la 1:00 pm y Leve se presentará el 19 y 20 de abril en el Pequeño Teatro de La Vega a las 3:00 pm. Por otro lado, varias coproducciones del CNT de años anteriores también se darán cita en el FTC, empezando el 12 de abril a las 6:00 pm y el 13 a las 5:00 pm en la Sala Juana Sujo de la Casa del Artista, con Josefina la cantora de Jesús Benjamín Farías y dirigida por Yajaira Gangoo, coproducción del 2012 con  la Agrupación La Puerta Laboratorio Teatro de   Anzoátegui. El martes 15 y miércoles 16 de abril a las 7:00 pm en la Sala Rajatabla será el montaje de Íntimamente Zárraga, inspirada en textos del poeta Rafael Zárraga y dirigida por Elsy Loyo y Lesbia Landinez, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatral Coordinación del estado Yaracuy. La pieza infantil  Del bicho al hecho hay mucho trecho, coproducción del 2008 de la Agrupación “Títeres Kinimarí” del Táchira, escrita y dirigida por Carlos Tovar, estará en la Sala Experimental del Museo de Bellas Artes el 17 de abril con  funciones a las 11:00 am y   la 1:00 pm y el 18 de abril a las 11:00 am y las 3:00 pm.  Lo que dejó la tempestad , de César Rengifo y dirigida por Críspulo Chávez, coproducción del 2012 de Falcón con la Agrupación Fundación Laboratorio Teatral Latinoamericano César Rengifo, se presentará en el Teatro San Martín el 17 y 18 de abril a las 8:00 pm. El martes 15 y miércoles 16 de abril a las 7:00 pm en la Sala Rajatabla se mostrará  Íntimamente Zárraga , inspirada en textos del poeta Rafael Zárraga y dirigida por Elsy Loyo y Lesbia Landinez, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatral Coordinación de  Yaracuy. Seguidamente, el  17 y   18 de abril se montará en el Teatro Nacional a las 6:00 pm  Las Bacantes, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatro La Bacante del Distrito Capital, de Eurípides y bajo la adaptación y dirección de Diana Peñalver. Cerrando con broche de oro el festival, está  Bingo, de Román Chalbaud y bajo la dirección de Costa Palamides, coproducción del CNT y la Agrupación Teatro del Duende que se presentará el 26 y 27 de abril en el Teatro Bolívar a las 6:00 pm. Es una representación de la vida en un asilo de ancianos, donde lo que menos importa es la enfermedad y la muerte, ya que  un anciano venezolano logra convertir el gélido lugar en un excitante y sensual ritual de recuerdos, emociones y sensaciones. La pieza contará con las actuaciones de Francis Rueda, Aura Rivas, Gladys Prince, Ludwig Pineda y Vito Lonardo.

5 ejes

La tercera edición del Festival de Teatro de Caracas contará con 5 ejes programáticos: 1.-Teatro de salas (239 funciones). 2.-Comunidades y Calle (40 funciones en bulevares y plazas). 3.-Eventos Especiales (60 actividades varias entre presentaciones musicales, exposiciones y homenajes). 4.-Académico (100 actividades académicas a desarrollarse en los espacios: Museo Boliviano, espacio Arte Nativo, sala Aquiles Nazoa de la Unearte y Plaza Diego Ibarra).  5-Eje Infantil  (Plaza de los Museos/Parque los Caobos): = 171 espectáculos / 84 talleres infantiles. Títeres, teatro infantil, circo, espacio lúdico-recreativo y talleres para los más pequeños. Ciudad Teatro, en la plaza Diego Ibarra, contará con 6 cafés y más de 50 actividades recreativas entre performance teatrales y circenses, malabaristas, acróbatas y agrupaciones musicales

domingo, 3 de marzo de 2013

Caracas de festival (I)

El Festival de Teatro de Caracas regresó en su segunda edición como vitrina para una gran variedad de grupos nacionales que se presentan en diversos espacios.

La inauguración se realizó en el Teatro Nacional y estuvo a cargo de Lazo Producciones que presentó El último amante, texto del norteamericano Neil Simon, producción de Mimí Lazo y dirección de Luis Fernández. El argumento pone en escena a un hombre en principio tímido que desea ser infiel y para ello invita a una mujer que conoció en el lugar donde trabaja a la casa de su madre. Como no concreta nada, intenta llevar a cabo la infidelidad en dos oportunidades más aunque sin éxito.

Esta comedia juega con el tema de la pareja infiel e intenta dar un punto de vista que termina por ser tradicional pese al interesante manejo del humor. Sin embargo, el trabajo presentado por Fernández no posee la concreción necesaria porque permite un exceso de improvisaciones y situaciones que desvirtúan el texto. Esto hace evidente la imprecisión de los actores a la hora de seguir la trama original y convierten la representación en una mezcla de risa burda y fácil. En este sentido, las interpretaciones de Lazo y el mismo Fernández, que se muestran más precisas al principio, se pierden totalmente con las frases que incluyen para complacer al público. Igual sucede con la estética. La sala de un apartamento es decorada con tendencias minimalistas, aunque no se corresponda con la descripción que se ofrece de la misma ni con la condición social de la dueña del lugar. Todo lo anterior demuestra la falta de rigor y de sentido de la escena que Fernández ha mostrado como director en anteriores montajes.

En el Teatro Alberto de Paz y Mateos, la agrupación TEMPO (Teatro Estable de Muñecos del Estado Portuguesa) y el Centro Nacional de Teatro presentaron la coproducción La colección del peregrino, escrita por Daniel Di Mauro y dirigida por Carlos Arroyo. Este es un interesante espectáculo que integra escenas de teatro de actores con teatro de títeres para contar una parte de la vida de Lope de Aguirre, interpretado de manera extraordinaria por Aníbal Grunn.

En la Sala Rajatabla, Kabré teatro llevó a escena Hippos-equino, inspirada en Equus de Peter Shaffer, escrita y dirigida por Wilfredo Tortosa. Un joven que ha dejado ciegos a seis caballos es tratado por una psiquiatra que descubre cómo la religión le ha marcado la vida. La versión resta fuerza a muchas de las situaciones originales y la dirección agrega elementos no se integran cabalmente, solamente el personaje principal logra la franqueza que se requiere con su interpretación.

El festival apenas está comenzando.


Joaquin Lugo

Publicado en la columna "En las tablas" del Diario Tal Cual.

Mátame de risa


Por Bruno Mateo

Una familia fuera de lo normal, un papá payaso, dos tíos payasos  que fueron despedidos de sus trabajos en la televisión alegando que  están pasados de moda  dentro del nuevo mundo de los videos juegos y un hijo que es obligado por la Directora de su colegio a odiar a los payasos porque ella tuvo un desagradable encuentro con un “cara pintada” en un cumpleaños pasado es la historia que usa Karim Valecillos en su pieza “Mátame de risa” montaje hecho por el grupo Delphos en coproducción con Evelin Navas Producciones y grupo actoral Dram-ON para la programación infantil de este II Festival de teatro de Caracas en el recién recuperado Teatro Simón Rodríguez ubicado en Sarrias, el cual contó con la presencia del Alcalde Jorge Rodríguez y 650 butacas ocupadas por los asistentes.

Un montaje lleno de colorido, canciones, bailes y payasadas fueron el deleite de todos. El vestuario y el maquillaje fueron un acierto en la estética. El teatro infantil requiere de precisión en el lenguaje y los símbolos, para que así el significante teatral no pierda la esencia del significado textual y pienso que este montaje alcanza esta homologación  del signo “sausseriano”  La puesta en escena de Luis Alberto Rosas fue dinámica usando para ello tres puertas móviles y multifuncionales que recrean  los distintos escenarios. Logra las atmósferas necesarias que permiten llegar a la moraleja de la historia, “así seas un contador público, que es lo que deseaba ser el hijo del payaso, tienes que reír antes las adversidades”. Una de los puntos más interesantes de la pieza es que, a pesar de que usan los típicos elementos del payaso  como las persecuciones, los apretones de manos con electricidad, lo hacen para burlarse de ellos mismos. Es de acotar que el texto es muy rico en matices y recursos literarios como el retruécano, la aliteración, entre otros.
Las actuaciones de los cinco actores están muy acordes con sus personajes, cada actor asume su rol con profesionalismo. No necesitaron del viejo truco de “me enganchó con el público” y hago lo que sea para que se rían. Fueron concisos en su gestual,  cambio de voces, energía, ritmos y demás elementos actorales,  lo que permitió un buen desempeño en el escenario. Los actores mantienes ese ritmo vertiginoso sin desviarse del objetivo de la pieza.  Es un cuerpo sólido de actores. 

Como toda historia para niños, la mala que no es mala porque le da gana de serlo, sino que tiene una razón justificada o no para ello, sale vencida porque los payasos con sus actos circenses logran matarla de risa.
“Mátame de risa” es un excelente espectáculo para niñas y niños en donde la dramaturgia, los actores y la puesta en escena se amalgaman con la sola finalidad de deleitar al espectador de una manera responsable.


@bruno_mateo

sábado, 2 de marzo de 2013

ACTO CULTURAL EN EL TEATRO NACIONAL

Por años, el Grupo Actoral 80 no había pisado las tablas del Teatro Nacional. En la 2da edición del Festival de Teatro de Caracas 2013, esta situación se revirtió. Variados los escollos para este notable grupo no lo hubiese hecho y que, podría decirse que fue producto de la marcada polarización que divide la nuestra realidad política hasta factores de concertación entre instituciones; sin embargo, más allá de una u otra razón, lo positivo fue la política de inclusión que les permitió que solo hubiese sido la mirada / recepción del público quien le diese la validación a los contenidos ideológicos y artísticos expresados por el GA80.

Un autor esencial como lo fue –y sigue siendo, José Ignacio Cabrujas (1935-1995) ha sido llevado de las manos por este colectivo hace ya varios años; incluso, en 2013, dos de sus piezas más primordiales como Profundo (1971) y Acto Cultural (1976) han sido cotejadas en puntos disímiles de nuestra urbe: la primera, en su temporada que mantienes en una sala del este de la ciudad con costos de taquilla difícilmente accesible para el grueso de la ciudadanía y otra, que se inscribió en la vitrina del FTC-2013 a un costo popular. Aun así, hubo Cabrujas para el este y para el oeste.

Cabrujas y su teatro ha mantenido un firme atracción a diversos públicos y para distintas generaciones. Casi toda su producción dramática supo expresar lo que para el escritor, Ibsen Martínez era ese magnético sentido de decirnos cosas, de que como dramaturgo suscribió hacia 2011, afirmando que tras el oficio de la dramaturgia tuvo esa aguda perspicaz para definirnos y definirse, pero que, especialmente logró aparejar en sus obras una “burlona disposición al escepticismo, su desengañada sabiduría sobre cuan prescindible ha sido y es Venezuela para el mundo”.

Ello se constata porque para un público conformado por distintas clases sociales con diversidad de miradas ideológicas se pudo sentar, uno al lado del otro pleno en ansiosa expectativa tanto el 28 de febrero como el 01 de marzo para retomar a su amado José Ignacio desde el Coso de Cipreses. Un público que lo disfrutó y valoró tras el sólido trabajo del GA80 con la diestra dirección de Héctor Manrique que hizo que Cabrujas siga estando más vivo que nunca y sobre todo, hacernos pensar que este autor debe estar en los grandes teatros del oeste de la ciudad- para que siga expresando su pensar a la sociedad del nuevo milenio.

De lo cotejado como respuesta conceptual, estética y artística ofrecida por el GA80 pra esta producción de Acto Cultural diré que hizo honor a lo que el texto expresaba. No hubo excesos; aunque si algunos que otro algún acento para proyectar la postura del pensar que sostiene un creador como Manrique. Eso lo dijo y eso se le respeta porque el espectador era quien debía o no validarlo. La unidad visual fue limpia; el trabajo con el espacio compacto; la iluminación (de José Jiménez) correcta sin sumar o minimizar nada; la producción artística de Carolina Rincón plena en todos sus aspectos y, sobre todo, el sentido actoral como unidad discursiva tanto en la construcción de los personajes como en su exposición individual como de conjunto fue homogénea, llena de desparpajo y con riqueza en lo lúdico de los matices que hizo aplaudir a la platea.

Daré un rotundo aplauso al conjunto actoral conformado por Samantha Castillo, Melissa Wolf, Juvel Vielma, Daniel Rodríguez, Angélica Arteaga, Héctor Manrique y Juan Vicente Pérez que, con atinada soltura sobre la escena afirmaron que, con profesionalismo y unidad en lo que se deseaba hacer, el teatro será siempre algo imborrable en la memoria de todos.

Por Carlos E. Herrera
Marzo 2013

Santana en el FTC 2013

De izq a der: Luis Carlos Boffill, Moisés Berroterán, Greison Medina y Fedra López


por EA Moreno-Uribe

El caraqueño Rodolfo Santana Salas sin permiso se fue de gira, aquel 21 de octubre de 2012 desde la Guarenas, donde se crio con la familia de mamá Aura, cuando iba a cumplir 68 años. No obstante,  alcanzó a ver y manosear dos tomos (937 páginas) con sus 15 piezas teatrales que le publicó el Fondo Editorial Fundarte. Previendo que Caronte podría arruinarle su agenda, propuso a Freddy Ñañez como le gustaría ver representada Una tarde poco fastidiosa, porque practicaba el obricidio: la reescritura de algunos textos tras verlos desde la escena y en comunicación con el público. ¡Mañas que utilizó para reformular varias obras y hacerlas más trascendentales!

“Honrar, honra”, predica José Martí. Y Fundarte, en alianza con el Grupo Séptimo Piso (Dairo Piñeres), lo complació y Una tarde poco fastidiosa, por ahora, se exhibió en cinco funciones de la programación del II FTC 2013, en el Teatro Nacional, con las actuaciones de Moisés Berr, Juan Pablo, Gleison Medina, Fedra López y Luis Carlos Boffill, dentro del dispositivo, diseñado por Edgar Gil.

Para Boffill (cubano estudioso) la dramaturgia de Santana, vertida a varios idiomas y mostrada con éxito en América y Europa, se centra en la problemática social, lingüística, cultural y humana de Venezuela y Latinoamérica en general, e invita siempre a reflexionar sobre amargos puntos de la temática de este continente: violencia, identidad, costumbres, sincretismos, magia, santería, el poder político, influencia nefasta de los medios de comunicación,  el deporte en las sociedades, etcétera. Y por eso que Una tarde poco fastidiosa plasma una alucinante metáfora a partir de innumerables crímenes y masacres en diferentes ciudades del mundo, lo cual “la convierte en obra vanguardista y de profundo impacto por la construcción psicológica de sus personajes y trama en cuestión, a los que Santana nos mantuvo acostumbrados”, enfatiza el caribeño comediante.

Por la escena  desfilan los jóvenes amigos Miguel, Javier y Rudi, inmersos en sus respectivos espacios y totalmente alienados con la insana utilización del Internet, marginados en una sociedad capitalista que perturba mentes, genera  resentimientos y alienaciones letales. Estos muchachos deciden arremeter contra la sociedad, incluyendo a sus progenitores, conscientes del final que les aguarda. Son víctimas de la burla de sus propios compañeros de clases, porque tienen a Rosa, madre alcohólica de Miguel, la familia de Javier sin valores morales y un hogar que incita a la violencia como el padre de Rudi; además del abusador sexual, psicópata y ex convicto Alfonso Antúnes y el oprobio de la “familia ejemplar” de los Strauss. En síntesis: juventud desesperada, sin amor familiar y diletante de las tecnologías de las redes sociales, que asesina y se deja matar, como lo enseña ese perverso humor a lo Santana.

El montaje luce grandioso, no solo por la daliniana escenografía, sino porque el director Piñeres revela la perversa utilización de las laptops y las mini filmadoras, en medio de un ensordecedor concierto de música acida. Conceptualmente es impecable su puesta, pero las actuaciones juveniles dañan el producto final. ¡Vuelve Santana!

Este espectáculo requiere unos ensayos intensos con los actores jóvenes para que estén a la altura de las performances de Fedra López y Luis Carlos Boffill, una pareja impactante de veteranos de las tablas.
Santana recomendaba el obricidio y nosotros pedimos el teatricidio para purificar algunos montajes, como este precisamente.

viernes, 1 de marzo de 2013

Acto cultural en FTC 2013

Héctor Manrique. Director del Grupo actoral 80
por EA Moreno-Uribe

No hay vademécum para descifrar al teatro de José Ignacio Cabrujas, preñado de metáforas, porque era un pensador comprometido, formado con un tanto de marxismo y otro poco de existencialismo, y después devino en dramaturgo.  Algunos críticos se devanaron los sesos explicando tal frase o una situación escénica de sus piezas. Y el más sorprendido por tanta sapiencia fue él, quien elaboró sagas con énfasis en la humanidad de sus personajes y en el contexto donde vivían. Las pergeñó con estructuras cómodas para que fuesen degustadas por el público basto o intelectual. Pero su característica vital es que exuda venezolanidad, condición que lo hace comprensible para los auditorios del mundo.

Cabrujas (1937-1995) respetó al público y por eso la sencillez y el sano humor que muestra Acto Cultural, la cual, después de 37 años, volvió a la escena del Teatro Nacional, dirigida por el primer actor Héctor Manrique, quien actúa al lado de otra valiosa generación actoral, como son: Melissa Wolf, Samantha Castillo, Angélica Arteaga, Daniel Rodríguez y Juan Vicente Pérez. Con producción, música, utilería, iluminación, vestuario y asesoría de Carolina Rincón, Aquiles Báez, Oscar Salomón, José Jiménez y Eva Evanyi, respectivamente.

Acto cultural, la joyita del FTC 2013, es un excelente y agridulce teatro que montan tres parejas de diversas edades, moradores de San Rafael de Ejido, para festejar 50 años de su sociedad dedicada a fomentar las artes, las ciencias y las industrias. Exhiben el dramón histórico Colón Cristóbal, el genovés alucinado, pero durante la representación se desdoblan y afloran contradicciones, frustraciones y las perennes derrotas en que han vivido. El cuento sobre el descubridor de un mundo es un pretexto para intentar trascender como artistas antes esa comunidad que los contempla, pero la realidad es que están íngrimos.

 “El buen teatro se explica solo y desde la escena” o “Nadie debe temer a lo obvio o lo simple”, podrían haber sido algunos de sus lemas, pero Cabrujas escribió teatro como quiso y ahora espera a la audiencia de esta centuria para que disfrute y saque sus propias conclusiones.

Acto cultural ,  como lo explica Leonardo Azparren Giménez, es la mejor metáfora de esa Gran Venezuela que el país creyó ser a partir de 1974 por la bonanza petrolera, donde la gente de San Rafael de Ejido tiene o quiere tener una visión grandiosa de si, haciendo caso omiso de lo que son en realidad…“Queda claro el plan de Cabrujas: revisar y desmitificar la historia oficial de un héroe, ser fiel con los fracasados que tanto le interesan, hablar de lo que le pasa y deslastrarse de mucho más”.
¡Anoche, los caraqueños aplaudieron hasta rabiar porque se vieron en escena! ¿Cabrujas alude a la soledad del artista en una sociedad que lo ignora? ¿Cuestiona al país que vive únicamente para efemérides y no afronta los problemas que lastran su desarrollo?

¿Y qué podemos decir del espectáculo como tal? ¡Grandioso! Como tenía que ser con una institución, el Grupo Actoral 80, festejando sus primeros 30 años de vida útil y demostrando porque sí tienen futuro. Todos los comediantes jóvenes revelaron que aprendieron la lección y que con ellos no se perderá el buen teatro venezolano, especialmente la múltiple Melissa, y que el veterano Manrique, a quien yo hace años bautice como “el zar del teatro”, que cada vez es mejor, como el buen vino.

jueves, 28 de febrero de 2013

"Hippos-Equino"

Wilfredo Tortosa y su agrupación Kabré Teatro tomaron el reto de adaptarla y llevarla a escena en la sala Rajatabla los días 23 y 24 de febrero con resultados que pueden considerarse a medio camino entre intención y concreción.



La eterna disyuntiva entre lo normal y lo que no lo es, entre los preceptos sociales y los anhelos individuales, ¿qué es lo sano? ¿Quién realmente está enfermo: el individuo entregado con fervor a una pasión propia o la sociedad castradora que se obliga a un deber ser? De estas consideraciones va “Equus” pieza original del británico Peter Shaffer estrenada originalmente en Londres en 1973, galardonada con el Premio Tony a mejor obra en 1975, y cuya temporada en Broadway llegó a tener como protagonistas a Anthony Hopkins y Peter Firth. 


A un consultorio psiquiátrico llega el caso de un adolescente al que una extraña obsesión por los caballos lo lleva a cometer un acto de brutalidad indecible. Detrás de su crimen, una personalidad perturbada lucha por surgir entre los escombros de una crianza signada por el fanatismo religioso y las apariencias morales. Se trata en esencia de un oscuro drama en el que el autor cuestiona como la sociedad moderna ha destruido nuestra habilidad de sentir pasiones, en una historia detectivesca con elementos del psicoanálisis. 

Wilfredo Tortosa y su agrupación Kabré Teatro tomaron el reto de adaptarla y llevarla a escena en la sala Rajatabla los días 23 y 24 de febrero con resultados que pueden considerarse a medio camino entre intención y concreción. La puesta en escena alude a un evidente abrazo entre matices de lenguaje cinematográfico y teatral. Se desarrolló básicamente sobre una plataforma giratoria central que, impulsada por actores fuera de escena, cambiaban las perspectivas, alejando, acercando o modificando el punto de vista del espectador, y también ilustrando los cambios de espacio y tiempo. La representación de los caballos con actores usando cascos de aluminio que imitan la cabeza del animal resultó visual e interpretativamente atractiva. 

Pero los aciertos logrados en proposición escénica, se vieron erosionados por elementos estéticos discordantes y actuaciones deshilvanadas. El vestuario, por ejemplo, no parece responder a la concepción alguna y pierde su significado expresivo. La iluminación, por su parte, logra su cometido y ambienta con satisfacción. Yurahi Castro en el papel de la psiquiatra -personaje conductor de la trama- no alcanza a construir una mínima cuota de personaje, incomprensible, no se asoma siquiera a la ingente duda de la doctora frente a la mediocridad de su propia vida y la libertad pasional del joven infractor, y que en esencia es el núcleo de la obra. El texto lo vocifera mecánicamente y con constantes trastabilleos. Hiram Gaviria y Nadeimi Armao, muestran fuerza y potencial pero requieren guiatura. Resalta sí, el esfuerzo del joven Alirio Valero por alcanzar el espesor psicótico del adolescente. La obra se muestra más como un trabajo en proceso que como un producto final. Necesita conexión entre los distintos elementos. Con empuje sostenido podría resultar en un drama psicológico exultante. 

Walter De Andrade 
Columna publicada en el diario Ciudad CCS el 28/02/2013

Festival de Teatro de Caracas 2013: una nueva edición, una nueva oportunidad.



Teatros recién inaugurados o remodelados como el “Simón Rodríguez”, “La Colmenita” (antiguo Tilingo), y la sala del antiguo cine Parque Central, se suman a la lista de nuevas infraestructuras. 

Caracas es nuevamente epicentro de la actividad escénica nacional con una nueva edición, la segunda, del Festival de Teatro de Caracas 2013, que desde el pasado 22 de febrero y hasta el próximo 10 de marzo tomará salas, espacios abiertos, recintos académicos y comunidades de toda la región capital. Con el lanzamiento de este festival en el 2011, organizado por la Alcaldía del Municipio Libertador a través FUNDARTE, asistimos no sólo a la retoma de un espacio clamado por el sector teatral, sino también a un reimpulso cuyo alcance traspasó los escenarios. Se recuperaron e incorporaron edificios teatrales que, luego de culminado el evento mantuvieron una programación continua, hecho aplaudido por tirios y troyanos. En aquella primera edición, se reunieron 80 grupos provenientes de todo el país en unas 160 funciones y más de 100 actividades académicas, previstas en un circuito de 13 salas, 08 espacios públicos y 30 espacios comunitarios. Realmente fue un gran banquete teatral del que participaron más de 700.000 comensales. 

Pero este inventario hubiese sido sólo un número anecdótico si la iniciativa no hubiera ido más allá del aplauso inicial. Uno de los temores pululante en aquél momento, bien fundado además por nuestra innegable historia de arrancar proyectos “maravillosos” haciendo de la primera piedra siempre “un momento histórico”, para dejarlos morir luego; era que el FTC 2011 no fuese cántico para una solo baile, y que su permanencia en el tiempo, en un acuerdo unánime, no sólo era deseable sino necesaria, para el teatro, para los que hacemos teatro, y para los que asisten al teatro. 

Para esta segunda edición se mantiene la pluralidad, convocando a grupos de diversas tendencias, apertura ésta por demás ejemplarizante y aleccionadora. Sus dimensiones y alcances aumentan: 120 compañías ofrecerán unas 250 funciones en 27 salas y 48 espacios comunitarios, en los que además se celebrarán actividades académicas, funciones de calle, foros críticos, talleres, exposiciones, conciertos. Teatros recién inaugurados o remodelados como el “Simón Rodríguez”, “La Colmenita” (antiguo Tilingo), y la sala del antiguo cine Parque Central, se suman a la lista de nuevas infraestructuras. 

Aplaudimos a la gente de FUNDARTE por retomar esta fiesta, y seguimos haciendo votos para que no se diluya en el tiempo. “Ver para creer” es el slogan de esta edición, y sí, seguiremos creyendo, ¡mientras veamos! 

Walter De Andrade
Columna publicada en el diario El Nuevo País el 26/02/2013

¿Diversos?

La resistencia ante lo diferente tiene en el ser humano implicaciones fatídicas. De ese rechazo, que no es otra cosa que miedo, se han originado aniquilaciones, genocidios, guerras, homofobia, xenofobia, maltratos y más, de una larga lista negra de atrocidades. Tan voraz como ridícula, esta realidad es abordada en la pieza “¿Diversos?” una producción del Taller Nacional Juvenil de Venezuela, co- dirigida por Jorge Cogollo y Costa Palamides y cuyas funciones tuvieron lugar en la sala Doris Wells de la Casa del Artista los días 23 y 24 de febrero en el marco del Festival de Teatro de Caracas 2013.

 La propuesta reúne en un mismo espectáculo dos textos: “El Manchado” de Ariel Barchilón y “Océano interior” de Walter Sánchez, ambos dramaturgos argentinos. En “El Manchado” se narra el encuentro de un hombre que acude a una repartición de empleos con el filtro de un sistema autoritario en el rostro de dos funcionarias. El hombre (interpretado por Larry Castellanos) aparece como un clown, como un ser único, de distinto semblante, nariz roja, ropas anchas, hablar calmoso, en contraste con el perfecto uniforme militar planchado de las funcionarias que le reciben. No pasa el filtro, tiene una mancha, y debe ser sometido al “tratamiento”. “El poder autoritario puede construir o destruir identidades, cuerpos” reza parte del texto de la obra, y allí se resume la historia, que reflexiona y denuncia con un humor que llega a conmover. Las funcionarias (Lismar Ramírez y Vanessa Morr) luchan por quitarle “la mancha”, insertarlo al deber ser, a lo aceptado, a la sociedad bien delimitada; pero por momentos dejan asomar vestigios de su libertad reprimida. La dirección del joven Cogollo acude con certero manejo a los simbolismos, juega con imágenes y metáforas que resultan incisivas. El elenco responde y comprende la teatralidad de la propuesta y así lo transmite. 

En “Océano interior” la experimentada dirección de Costa Palamides asume la historia de María José, o José María, según quién sea su interlocutor. Él, ella, acude a una mesa de votación y debe convencer, enfrentar a los presentes a la realidad de que podemos ser uno y miles, que nuestra identidad no reposa en un simple documento. Acá el elenco conformado por Theylor Plaza, Argenis Ciriaco, Sergio Briceño y Vanessa Morr recrea satisfactoriamente el conflicto planteado con un hieratismo que sacude humor, reflexión y postura.

Para finalizar la puesta los actores rompen su “máscara” y se presentan diciendo qué los hace diferentes y únicos como seres humanos, ofrecen el escenario y los espectadores responden, se suman y hacen lo propio. La comunión es inmediata e inevitable. El mensaje ha llegado. 

Walter De Andrade
Especial para el Festival de Teatro de Caracas 2013
26/02/2013

El acompañante

María Teresa Haiek/Domingo Balducci

Por Bruno Mateo

 El 6 de noviembre fallece Isaac Chocrón, uno de los dramaturgos de las llamada “vacas sagradas” del teatro venezolano dejando entre los venezolanos obras que nos hablan de microcosmos particulares tales como La revolución  (1971), La máxima felicidad (1975), Los navegaos (2006) y El acompañante (1978), ésta última dentro del II Festival de teatro organizado por Fundarte, producción de AMARCORTeatro en manos de Israel Blanco  con las actuaciones de María Teresa Haiek y Domingo Balducci y dirección de Daniel Mago, la cual se llevó a  cabo en la Sala Doris Wells. Casa del artista. Los días 26 y 27  de febrero de 2013

Del texto de “El acompañante” puedo decir que es un fascinante juego en donde Chocrón nos enseña la manera como escribe su propio texto, es lo que se llama en el lenguaje, función metalingüística, los personajes de Estela Ramírez y José Lara son epítomes de la dramaturgia “Chocroniana”, personajes cuyas vidas no son lo que aparentan, esconden las miserias de su existencia. Los diálogos almibarados de Estela ocultan, como sus vestidos, pelucas, pestañas y tetas postizas la cruel soledad de ella; al igual que  detrás de la  aparente castidad de José hay un monstruo que quiere morir para escapar de su propia realidad. En esa casa oscura con aire acondicionado central en Maracaibo pasa algo deliciosamente sórdido.
Los actores entran en contacto inmediatamente con el texto,  su manera de hablar nos hace olvidar que estamos viendo teatro. Pareciera que viéramos a través de un huequito de la pared lo que sucede allí adentro, incluso cuando nos hablan directamente para exponer sus circunstancias. Pasan de un estado de ánimo a otro, de una situación dramática a otra de forma sutil, trabajan muy bien con los elementos.  Es recomendable para quienes se forman en actuación. El diálogo de ambos personajes, acompasados por las más famosas arias operáticas y la voz de todos los tiempos María Callas, son extremadamente inteligentes. Denotan algo conciso, pero connotan lo contrario; es por ello que esta pieza requiere de dos actores que sepan leer entre líneas y María Teresa Haiek nos muestra su manejo de la técnica actoral  en esta pieza y Balducci logra en sui interpretación imprimirle un lado ambiguo a “Lara” bastante singular. Ambos logran acertadamente sus personajes.

El montaje es una metáfora de la vida sinsentido, dos personajes que esconden algo, dos personajes solos en un mundo que parece no corresponderles. Una realidad que se necesita de un acompañante para vivirla.


@bruno_mateo

miércoles, 27 de febrero de 2013

UNA TARDE FASTIDIOSA

Dentro de la programación que ha venido exhibiendo el Festival de Teatro de Caracas 2013, se presentó a nivel de estreno, Una tarde poco fastidiosa; pieza de uno de los autores más relevantes del siglo XX y parte del XXI como lo fue, Rodolfo Santana (1944-2012). Propuesta escénica asumida por el grupo Séptimo Piso con dirección de Dairo Piñeres y producción de Fundarte. Trabajo que levantó el telón de esta fiesta del teatro el pasado sábado 23 de febrero en el Teatro Nacional. Una tarde poco fastidiosa es una pieza lacerante por su fuerte carga de crítica social, en especial, sobre la violencia que atenaza a la juventud actual. Drama crudo e incisivo porque la mirada del autor entró en el meollo de una psicopatología que hace metástasis en el cuerpo social contemporáneo. Cuando la juventud pierde sus valores, cuando es asaltada por la gravidez del no - norte como humano, pues solo le queda entregarse a devastar al prójimo de forma brutal e inmisericorde. Una juventud que con escasas consideraciones y con solo excusa o diversión amenaza con violencia a la vez es porque esta última tiene putrefactos síntomas en sus valores. Jóvenes que adolecen de humanidad con la sociedad que, al parecer les ignora o sencillamente los descubre cuando convierten sus vidas anodinas en algo terrible al masacran a compañeros de clase junto con sus profesores en una orgiástica senda de muerte. La perspicacia y hasta la intuición de un autor cuando escribe un drama es saber percibir e, incluso, otear las variables que expone el cuerpo social de su época, sean estos morales, filosóficos, religiosos, éticos, políticos, sociales, económicos o culturales. Si logra vislumbrarlos y activar mecanismos de advertencia logrará ser un autor de compromiso, un creador que sabe radiografiar su tiempo y hasta colocar el dedo en la llaga de las descomposiciones que traen nefastas consecuencias al ser individual o al colectivo. Con Una tarde poco fastidiosa Santana sitúa a tres perturbados jóvenes que, humillados por su entorno, deciden tomar sádica venganza contra todo aquel que los han maltratado. Violencia infinita; Retaliación sin límite; Crudeza descarnada de una sociedad purulenta que eclosiona con odio desmedido. Trama que dentro de su sencillez esconde algo perturbador que atenaza el morbo oculto de un tiempo que no tiene respuestas a este respecto. Pieza que mereció contar con una lectura menos efectista por parte de la puesta en escena ya que su recepción es empalagosa y hasta deformada desde lo visual porque apela sin ilación de fondo el efecto por el efecto. La ausencia de actores sólidos no ayudó a decantar lo que el autor expuso tras sus diálogos; salvo la respuesta de Fedra López, quien conformó un papel denso, destaca. Montaje redundante y exagerado para lo que yo una vez hablé con el propio autor. Desmedido desde la conceptualización hasta por la propia concepción de los diseñadores que plantearon elementos no verbales con objeto de formalizase como espectáculo que a la larga debió ser menos ostentoso. El uso de lo audiovisual fue totalmente desaprovechado dentro de una aparatosa escenografía; fue el sobre imponer capa sobre capa de significantes que saturó el todo, en especial lo que importaba: la trama y los diálogos. Espacio saturado y hasta desaprovechado que envuelto en tono dark y en atmósfera decadente buscó sin lograrlo un ritmo escénico que no convenció ni en forma y ni en fondo.
Carlos E. Herrera

martes, 26 de febrero de 2013

Séptimo piso nos dio “Una tarde un poco fastidiosa” de Santana.


Por Bruno Mateo

El pasado octubre del 2012 fallece el dramaturgo venezolano Rodolfo Santana, que ha escrito obras como “El animador” (1972), “La empresa perdona un momento de locura” (1974) y “Mirando al tendido” (1987) éste último título sirve para darle nombre a una colección de la Editorial de Fundarte. El prolífico  escritor no podía dejar de estar presente  en este II Festival de teatro de Caracas, por ello, la Alcaldía de Libertador a través del Grupo de teatro Séptimo piso monta “Una tarde poco fastidiosa” escrita en el 2011 que junto a “Ocho piezas de teatro Breve” se convierten en sus últimas piezas escritas.

“Una tarde poco fastidiosa” se estrena el sábado 23/02/2013 en el emblemático teatro Nacional bajo la dirección de Dairo Piñeres con los  jóvenes actores Juan Pablo García,  Greison Medina,  Moisés Berroterán  y  las actuaciones de Fedra López y Luis Carlos Boffill. La historia es cruel como lo es la realidad actual de los adolescentes. Santana usa los casos recientes de jóvenes sociópatas de los Estados Unidos para enseñarnos lo descompuesta que está la juventud.
Al entrar en el teatro nos impresiona la dimensión de la escenografía. Una gigantesca silla a la izquierda, una mesa enorme  con una caída en forma de alero a la derecha con un poster de Greta Garbo por detrás. Al fondo, unas escaleras que suben a una recámara que sirve a la vez de pantalla. La iluminación logra las atmósferas que requiere lo grotesco del texto. Lamentablemente, el ritmo se hizo lento y el montaje pesado.

La estética del montaje puede resultar muy atractiva para los que gustan de lo gótico, sin embargo, esto no fue suficiente para elevar el nivel de la pieza, a pesar de que una buena parte del público la  ovacionó  de pie al final. La dirección de Piñeres apela a los signos visuales del cine. El recurso de la grabación con video cámara   resulta interesante.

Puedo concluir diciendo  que el montaje logra estremecernos por lo cruel de la historia y lo impactante de la puesta, pero no del total  las actuaciones, salvo las actuaciones destacables de Fedra López con su personaje de madre dipsómana y Luis Carlos Boffill del pedófilo ex convicto. 

Correo-e:ciudadescrita1@gmail.com

@bruno_mateo