jueves, 11 de enero de 2024

Año nuevo, teatro nuevo.

Gladys Seco y Humberto Ortiz en “Tío Vania”


 El mayor reto del teatro venezolano en este 2023 que recién  culminó, fue sin lugar a duda s  lograr la convocatoria del público a las salas . Luego de superada la pandemia  los productores teatrales han tenido que ingeniarse estrategias diversas para poder llevar a los espectadores a los recintos teatrales. Amén de las condiciones económicas adversas, la producción de nuevos espectáculos en este 2023 dependió  del apoyo  significativo de las embajadas de otros países  radicadas en el país,  de algunas “mecenas” que como productores ejecutivos  particulares  apuestan  al teatro o de contadas grandes empresas. privados que realizan su trabajo social apoyando espectáculos de gran formato. Ya que el subsidio “oficial”  y las políticas culturales para el sector,  sigue n  brillando por su ausencia.

Aunado a lo anterior, la proliferación de los espacios recreativos y de consumo en otras áreas económicas que pululan por toda la ciudad han invadido de ofertas de entretenimiento a un público desenfrenado por la evasión y una apariencia de “normalidad” , que lo que ha hecho simplemente es crear una burbuja falsa para continuar la supervivencia del más apto.  

Por otro ladolos artistas teatrales venezolanos no desfallecen, es cierto, sin embargo, en la búsqueda de atraer y enganchar con los espectadores han descuidado las intenciones  y objetivos reales de los porqués llevan adelante tal o cual proyecto. No hay un Norte claro, un propósito, un pensamiento curatorial que permita definir una línea de acción concreta de agrupaciones o colectivos teatralesLos programadores y gerentes de los teatros deben apostar a espectáculos que les reportan números significativos para poder cubrir nóminas y pagar los servicios elementales que ofrecen.  

Ante este panorama, el teatro venezolano, continúa sorteando la batalla económica con una recesión desproporcionada y que muchas veces obliga apelar a remontajes o producciones que no reporten una inversión que vaya indiscutiblemente a pérdida. 

Desde la palestra artística es imperioso preguntarse: ¿Qué cuota de responsabilidad tenemos los hacedores de teatro en este panorama que parece menguado? ¿Por qué montamos tal o cual texto? ¿Qué  prela a la hora de decidir llevar un espectáculo a escena? ¿Sabemos cuáles son las necesidades del espectador venezolano? ¿Qué quiere ver?   

El estatismo creativo parece estar anclado en una fuerte tendencia realista en las puestas en escena. Sabemos y entendemos que pocas son las agrupaciones profesionales que han logrado concretar un lenguaje y trabajo constante a pesar de las circunstancias y que se preocupan por la investigación, estudio y estética  que enriquecen las puestas en escena. Pero parece no ser suficiente o son muy escasas. 

En este pasado año, no podemos dejar de mencionar, por ejemplo el trabajo constante del colectivo La caja de fósforos bajo la batuta de Orlando  Arocha y Ricardo Nortier , siendo uno de los pocos que se mantienen en contacto con el teatro mundial contemporáneo, arriesgándose a realizar espectáculos que dan a conocer las nuevas tendencias del arte teatral mundial (Speranza, Casa de Muñecas, Festival de teatro Estadounidense;


     Daniela Alvarado y Rafael Romero en “Casa de Muñecas”. 


las propuestas de Deus ex Machina, escuchando el pulso de la realidad venezolana y sus necesidades artísticas conducidos por Rossanna Hernández, Elvis Chaveinte y Gabriel Agüero (Un vestido para Doris Wells);


  Rossanna Hernández en Un vestido para Doris Wells. 



la insistencia de Rajatabla bajo la nueva Dirección Artística de Marisol Martínez, que aunque sin elenco estable, logra llevar una línea de confrontación interesante y revisión contemporánea de los textos clásicos de la literatura universal (Roma, Credo, Rómulo Gallegos, Selva, llano y palabra). Así como el monólogo “Todo pasa” dirigido por William Cuao y que hace homenaje al actor Pedro Pineda.


          Valentina Garrido y Jessica Arminio en Credo. 


                    Pedro Pineda en “Todo pasa” 

    

Teatro Ceres, bajo la conducción adecuada de Jericó Montilla, que ha puesto de manifiesto un teatro comprometido con las minorías y de denuncia (Tenebros, Boza); Teatro de La Penumbra, liderado por  Andreína Polidor , investigando estéticas que experimentan con audaces estéticas y revisión de textos clásicos (Coriolano); 


   José Alberto Briceño en “Coriolano”


el Taller Experimental de Teatro (TET) y sus herederos que no descansan en la formación e investigación de nuevas rutas partiendo de las bases filosóficas que los vieron nacer en los años setenta (Círculo de Tiza, La persistencia, La vida perdida); cabe destacar el montaje de “Tio Vania” en un espacio no convencional y dirigido por Pancho Salazar con un gran trabajo de interpretación, sencillez ye impecable dirección de actores; 


Julie Restifo y Jan Vidal en “La Promesa”.



así como J Creativa, donde la familia Vidal- Restifo ha realizado un trabajo sostenido y sin descanso para llevar a escena propuestas escénicas importantes que nos hablan de nosotros mismos (La Promesa); al igual que Séptimo Piso de la mano de su fundador Dairo Piñeres, quienes no desfallecen en la formación de nuevos talentos y la indagación en la puesta en escena (El Avaro, El tren del corazón). 


      “El Avaro”, Séptimo Piso. 



     Leo Aldana en “El tren del corazón”. 
 
   

     

Mención aparte merece Class Producciones, conducida por Claudia Salazar, empeñados en las superproducciones de musicales en Caracas, demostrando la eficaz comunión entre la empresa privada y la posibilidad de generar una maquinaria de empleo alrededor de sus producciones (Los Miserables, Matilda). 

      “Matilda” Class Producciones 


Sin dejar de reconocer los inquebrantables grupos que este año arribaron a sus cuarenta o más años y siguen apostando por ofrecer al público espectáculos y textos comprometidos como: El Grupo Actoral 80 (Acto Cultural, Jugadores); Skena (La Ternura, La Ponia); Theja (Dragones);  Altosf (Algo de todo esto es vivir) o el CDNT bajo la dirección de Marcos Purroy quien sigue apostando por los espacios no convencionales y los jóvenes artistas en sus propuestas (33 La galaxia X).


Miguel Ángel Hidalgo en “33 La galaxia X” 


Casos independientes y que se apartan del concepto de agrupaciones en búsqueda de un lenguaje propio demostraron tenacidad en este 2023 como : Keiros Producciones (Clarissa);


     María Alejandra Tellis en “Clarissa”


Zanvaj Producciones (Srita. Katharina); Come Candela Teatro (Bodas de Sangre, para una reconección); 


   Ana Rodriguez y Miguel Ángel Treccia en “Bodas de sangre”. 


Teatro Turmalina, manteniendo una consecuente propuesta en los espacios del Hotel Eurobuilding de la mano de Carlota Vivas y los actores Alexandra Braun y Adrian Delgado (Vidas privadas).     

Las nuevas propuestas de las generaciones de relevo, no dejaron de estar a la orden del día en el 2023 aunque incipientes, dan muestra que el músculo teatral venezolano, aunque tiene mucho que ejercitar, no ha muerto y tenderá quién lo releve como sólidos y audaces. espectáculos en el VIII Festival de Jóvenes Directores del Trasnocho Cultural (El mal querer, Cubiertos de plata, El Dylan, Geranio.)

 

  Alexandra Braun y Adrián Delgado

en “Vidas Privadas”.


Es muy difícil poder visualizar una cartelera teatral anual en su totalidad, esto no pretende ser un recorrido por lo mejor o peor que se produjo en 2023 sobre las tablas, solo es un deseo por pensar algo más  allá de la banalidad de nuestro teatro. 


Nombrar a unos y no otros, no responde a ninguna categorización, son solo los trabajos que disfruté este año y que de alguna forma me conmovieron o llamaron mi atención. Es imperioso continuar y no abandonar la batalla, necesitamos detenernos más en la reflexión, investigación y necesidades de nuestro espectador, somos nosotros mismos los llamados a educarlos en la mirada teatral y no ser complacientes con ellos. Es imperioso generar espacios de discusión, intercambio, confrontación de ideas, conversatorios. Ya es hora de salir de los “guetos” que nos aíslan y seguir mirando nuestros propios ombligos, solo así lograremos que deseen llenar las salas; ya que además de divertirse el espectador encontrará un espejo donde mirarse.  


@ luisalbertor


*todas las imágenes son autoría propia. Menos la imagen gráfica de la pieza “La Promesa”. * 

jueves, 30 de noviembre de 2023

Gallegos entre la selva y el llano

 



Como todos los venezolanos descubrí a Gallegos en el colegio, pero cuando uno calienta pupitres en un aula a esa edad, no tiene la más mínima consciencia para digerir la monumentalidad de la obra “galleguiana”, siempre terminas por escuchar el cuento de los compañeros de clase o buscar el resumen porque “no te dio tiempo de leer esa novela tan larga”. Hay que admitirlo: en la adolescencia la mente está en otras cosas que distan mucho de una lucha entre la barbarie y la civilización, y de una señora que era como “marimacha” y se devoraba a los hombres. 

Más adelante, avanzados los años ochenta, descubrí embelesado frente a la pantalla del televisor una maravilla de cortometrajes que recreaban los cuentos del autor en un llamado: “Ciclo de Oro de Rómulo Gallegos” transmitidos por Radio Caracas Televisión (RCTV), en donde todas las estrellas del momento se transformaban en los personajes de esos relatos y fue ahí que entendí que este autor era realmente importante.

Pero no fue sino hasta principio la década de los noventa y cuando daba mis primeros pasos en el teatro que definitivamente me sedujo el influjo “Galleguiano”, cuando vi la adaptación teatral de su cuento “La hora menguada” escrita por mi maestro César Rojas y dirigida por Daniel Uribe, en el Centro de Directores para el Nuevo Teatro (CDNT) institución en donde me formaba como actor. Ver a Nazareth Gil (Amelia) y Norma Fernández (Enriqueta) enfrentarse por la traición filial y esperar a que Gustavo Adolfo volviese, me produjo la convicción que yo quería hacer eso como ellos lo hacían y fue tal mi impacto que años después cuando ya fundé mi agrupación Teatral Delphos, lo primero que me atreví a dirigir fue ese mismo texto, respaldado por César y dos maravillosas actrices Nattalie Cortéz e Iralí López en el CELARG por cierto, recinto cultural que se alza donde fue la casa de Rómulo Gallegos.

Desde ese momento mi vida artística estuvo y sigue estando ligada a Gallegos, luego del éxito de ese montaje, adaptamos otros tantos cuentos que tuve la dicha de dirigir con los grupos de actores que se iban graduando en nuestros talleres en el mismo recinto, así hicimos durante cuatro años y tres temporadas: Los inmigrantes, El paréntesis, El análisis y la lectura dramatizada de “Los Ídolos” pieza teatral de Gallegos, que no se había escenificado nunca. Fueron años intensos en donde él nos condujo de su mano, nos invitó a descubrir sus personajes y paisajes. Sus preocupaciones como creador y esos mundos tan venezolanos que cobraron aun mas sentido cuando se celebró los 120 años de su nacimiento y tuve la oportunidad de pertenecer al equipo de investigadores que levantó toda la curaduría de una gran exposición en su honor. Ahí definitivamente me sentí “Gallególogo” por los privilegiados ratos que pasé junto a su hija Sonia Gallegos, desenterrando cual arqueólogo: cuentos, historias, anécdotas y viendo cómo ella desaparecía por el pasillo interno de su casa rumbo a las habitaciones y cada vez sacaba algún objeto más insólito que otro pertenecientes a su padre, hasta llegar a tener en mis manos su libreta de apuntes para escribir “Canaima”. Como colofón hace poco me encargaron una adaptación teatral de su “Doña Bárbara” que logré concretar junto a jóvenes escritores que me acompañaron en esta empresa, aun por ver luz escénica. 

Como ven Rómulo Gallegos ha sido sin querer un referente artístico a lo largo de mi vida y es por eso que hoy que la agrupación Rajatabla estrena “Gallegos, selva, llano y palabra, no puedo hacerme la vista gorda con este espectáculo que además escribe uno de mis más grandes afectos: la dramaturga Yoyiana Ahumada.

Alejado ya de la bruma emocional que como ven me produce este escritor, trataré de ser lo más preciso para contarles mi experiencia. Se trata de un montaje multimedia en donde narrativa, teatro, música y audiovisuales se ponen de manifiesto para hacer posible la pulsión poética del autor y tratar de recoger en poco más de una hora el espíritu del escritor.

Esta vuelta a Gallegos, surge por la iniciativa de la Editorial Sarrapia, quienes se han propuesto a reditar dos de sus títulos emblemáticos: “Doña Bárbara” y “Canaima”, por ello es que el tránsito escénico se hace a través de los personajes y tramas de estas dos novelas.

La dramaturgia, inteligentemente teje redes entre momentos biográficos del autor, su pensamiento político, intelectual, su amor por la educación y su país, acompañado de su amada e inseparable Teotiste; a la vez que combina extractos de las situaciones más contundentes de las dos novelas, aunque se concentra mucho más en la “Cacica del Arauca” que en las aventuras de Marcos Vargas en la selva venezolana ¿Decisión? ¿Tiempos escénicos o tramas más atractiva? No lo sabemos.  

Con audacia “Pirandelliana” en el clímax del espectáculo, la dramaturgia enfrenta a los personajes con su autor, quienes lo atormentan y dialogan con él exigiéndole palabras y situaciones que para ellos suenan justas.

Desde la dirección y puesta en escena de este tipo de montajes que transitan por la obra narrativa de un autor, es muy tentador caer en lugares comunes y volver sobre lo ya dicho acerca del mismo. Esto no lo ocurre a Marisol Martínez quien sagazmente loga entregar una propuesta dinámica colocando la esencia de lo que es Gallegos pero integrando lenguajes audiovisuales y musicales que le permite realizar las transiciones y crear las hermosas atmósferas y contundentes cuadros del imaginario del autor. Acompañda de una cuidada y extraordinaria dirección de arte (Graciela Matínez -vestuario- Oscar Salomón -Escenografía- David Blanco -Iluminación).

Tomando como centro el escritorio y máquina de escribir donde Gallegos dio vida a sus caracteres, Martínez logra conducirnos a las entrañas del pensamiento del creador para que de él surjan los fantasmas y cobren vida en la escena, cuenten sus dramas y nos devuelvan envuelta en poesía esta idiosincrasia nacional hoy tan maltratada.

Jesús Das Merces, Rebeca Herrera, Luis Palmero, José Gregorio Martínez, Jessica Arminio, Margareth Aliendres y la bailarina Natasha Cádiz, son el elenco encargado de dar vida a los distintos personajes convocados para este collage costumbrista en donde podemos ver desfilar a Doña Bárbara, Marisela, Santos Luzardo, Marisela, Juan Primito, Mr. Danger, Aracelis, Maigualida, Marcos, entre otros. Aunque con distintos niveles de interpretación, los artistas logran convincentes transiciones entre los múltiples personajes que les toca representar, a nuestro juicio a veces lo técnico prioriza lo actoral y es delicado para el ritmo del espectáculo cuando no todo está a punto. Sin duda destacan Margareth Aliendres en su Bárbara, personaje que ya había trabajado en una reciente puesta de microteatral y que ahora se crece con los recursos estéticos usados; José Gregorio Martínez dúctil en todos los personajes que asume demuestra una vez más su sapiencia escénica y Natasha Cádiz que deslumbra con su talento corporal.  

En síntesis, “Gallegos, selva, llano y palabra”, es un redondo espectáculo de cuidada producción y alta factura que debería rodar por todos los rincones del país para mostrar la esencia de uno de nuestros más importantes hombres de letras e invitar a re-visitar su obra, volver a sus imágenes, olores, sabores, paisajes pero sobre todo escuchar lo que hay debajo de sus historias, el dolor de un país que hoy más que nunca necesita poner en la palestra ¿Quiénes somos? Y de dónde venimos. Olvidar nos condena a repetir los errores.   

@luisalbertor           


jueves, 17 de agosto de 2023

Coser la nostalgia

 



El pasado viernes 11 de agosto, se estrenó el más reciente montaje de la agrupación Deus Ex Machina, en La Caja de Fósforos de Colinas de Bello Monte, espectáculo que corona los primeros 10 años de este colectivo teatral venezolano y a la vez también la primera década de la sala. Se trata de un monólogo escrito y dirigido por Elvis Chaveinte, protagonizado por Rossana Hernández: Un vestido para Doris Wells es su título.

Coqueteando con la autobiografía, inteligentemente, Chaveinte echa mano de una historia familiar, la de su abuela, inmigrante española que llega a Venezuela huyendo de la postguerra para instalarse en la ciudad de Caracas y trabajar primero como cocinera, para luego dedicarse a su pasión real: la costura. Así se convierte en reconocida sastra y dedica muchos años de su profesión laborando en el extinto canal pionero de la TV venezolana Radio Caracas Televisión (RCTV) y es ahí donde confluyen las protagonistas del relato, cuando la primera actriz Doris Wells le encarga un vestido a Mary, la modista en cuestión, para una gala de entrega de los recordados Premios Ronda de la música nacional.

El detonante y quien cuenta la historia, es una actriz, que en medio de la pandemia que padecemos desde 2020 y estando en el apartamento que antes ocupó Mary, intenta distraerse y monetizar sus actuaciones a través de una transmisión en vivo a sus seguidores. A partir de esa circunstancia, descubre el libreto de la obra y se fusionan de manera magistral, presente y pasado reales, con el tiempo de ficción a través de los personajes que hicieron famosa a la Dama de la Televisión y que se encuentran navegando en el inconsciente colectivo de todo venezolano que haya vivido las décadas de los 70’s y 80’s del siglo pasado. 



Creemos que uno de los logros de este texto es que pone a dialogar esas tres temporalidades amén de disparar el botón de la nostalgia y el recuerdo que sin lugar a duda inmediatamente identifica al espectador.

Enriqueta, la hermana traicionada del cuento de Rómulo Gallegos La hora menguada, momento estelar de nuestra pantalla chica que logró unir a las divas más queridas: Doris y Marina Baura, además de ser su última aparición en la televisión representó un icono, a igual que su legendaria Isabel Blanco en la telenovela La fiera y su poderosa Pilar de La señora de Cárdenas son los personajes en los que esta actriz se transfigura para contarnos con una hermosa capacidad de transformación la historia de dos mujeres que amaron un mismo mundo (la televisión) y supieron hacer de él su forma de vida.

Rossana Hernández nos lleva de la mano de una forma sutil pero contundente, ofreciéndonos una interpretación plena de verdad, organicidad pero sobre todo con una sinceridad cargada de matices que invita al recuerdo borroso de una época en la que como dice el refrán: “éramos felices y no lo sabíamos” tanto la puesta en escena de Chaveinte (Dinámica, sorpresiva y correcta) como su texto, junto a la interpretación de Hernández, no solamente se queda en la nostalgia de una simple anécdota de la vida real, si no que traspasa a la reflexión al confrontarnos con la época de oro de la televisión venezolana que también nos recuerda cuánto nos han quitado y cuánto dolor dejan esos recuerdos. Inevitable llegar a conmoverse hasta las lágrimas.



Si usted que me lee quiere darse un verdadero premio a sus sentidos, no se pierda este extraordinario trabajo que se presenta en La Caja de Fósforos (Concha Acústica de Bello Monte) Los viernes a las 6:30 pm. Sábados y domingos 4pm. Solo restan 6 funciones.   

@luisalbertor 

viernes, 11 de agosto de 2023

Ejercicios finales del Taller de Crítica Teatral

Textos escritos como ejercicio final del Taller de Crítica Teatral, facilitado por Joaquin Lugo, en la XX Edición del Festival Teatral de Autor.


Prohibido recordar
por Oriana Chirinos

Recordar, del latín recordis, volver a pasar por el corazón. Sobre esta premisa se construye Humanos: un juicio de medianoche, obra escrita y dirigida por Patricia Castillo, presentada el pasado mes de julio para la Segunda Edición del Festival Arlequín, en la Sala Plural del Trasnocho Cultural.

Humanos... se desarrolla en un mundo post apocalíptico, donde las personas han sido despojadas de sus nombres, los cuales han sido suplantados con una impersonal letra. Además, la dieta diaria incluye numerosas pastillas que les impide cometer el mayor de los crímenes de esa sociedad: recordar.

En este escenario silencioso y opresor encontramos el contraste de una historia contada con canciones, interpretadas por los actores, en vivo. Unas originales de Levy Rossell y otras originales de Castillo y del director musical y actor de la obra, Mario Becerra.

Al respecto, la directora expresó:
“Esto comienza siguiendo el trabajo y la investigación que dejó el maestro Levy Rossell, que fue el pionero del teatro musical en Venezuela, y también uno de los primeros exponentes del teatro experimental. Así que la tesis, básicamente, era cómo tomar los principios creativos de Levy y hacer un montaje, viendo, por lo menos, su metodología del teatro con canciones”.
Asimismo, sobre el teatro experimental, el montaje se vale del teatro físico para ilustrar las situaciones que ocurren en la trama, escenas tan entrañables como el recuerdo de la primera mascota y otras tan grotescas como escenas de guerra llenas de cuerpos sin forma.

Junto a las canciones y el trabajo corporal, basado también en principios grotowskianos y brechtianos propios de la formación actoral del elenco, la creación colectiva jugó un papel fundamental en el ensamble del texto, ya que fueron las vivencias personales de cada interprete las que construyeron la historia.

El texto está dividido en cuadros no lineales, que ofrecen al público, poco a poco, la historia del alfabeto de personajes y van dando pistas sobre el día a día en un ambiente represor, liderado por un dictador que decide cada medida a tomar, a conveniencia.

Este espacio minimalista y controlado se refleja en un vestuario de paleta industrial: un uniforme de pantalones de vestir grises, marrones o azul marino y camisas verde militar, beige o azul claro, acompañado de zapatos o botas negras, peinados pulcros sin un cabello suelto y una cara desprovista de maquillaje.

La estética de colores neutrales enmarca los muchos matices de la interpretación de un grupo de 8 actores que se doblan y desdoblan, cantan y bailan para dinamizar un viaje que contiene algo íntimo de cada uno. Un trabajo desarrollado en cuatro años que refleja, claramente, la compenetración de un elenco que confía uno en el otro y donde esta confianza da paso a la vulnerabilidad y el juego necesario para realizar la pieza.

En este juego, la vida monónota de Humanos... se ve interrumpida por los recuerdos espontáneos de X, hasta que H la confronta y le reclama su descuido. Luego, X comparte su hallazgo con Z, quien, aunque teme este descubrimiento en un principio, decide seguirle la corriente del recuerdo, con ayuda de la imaginación.

Al entrar el médico L, éste se ve agobiado por una situación sin precedentes y por la crisis de Y, a las que solo puede responder recetando más pastillas, medida que será insuficiente y que no evitará que todos terminen cometiendo el crimen mayor. Para resolver el problema y enseñar una lección, el líder Q y su secretaria U, declaran un juicio de medianoche que termina señalando, al azar, a Ñ como el objeto de castigo.

La obra expone escenarios comunes de nuestra sociedad, como el inolvidable cuadro de una oficina de trámites, donde se exigen sellos que nadie pone y los regalos van incluidos en pagos de aranceles exorbitantes. También, con una mezcla de humor negro y drama, invita a la reflexión de nuestro entorno y las decisiones que nos llevaron allí. ¿Es nuestra vida resultado de un andar consciente o navegamos en ella arrastrados por la corriente?

Humanos: un juicio de medianoche aborda la represión de la esperanza y las pasiones humanas que nos hacen quienes somos, ofreciéndonos dos caminos: sucumbir a la presión o sublevarnos de una existencia sin propósito ni corazón.

Al final, esta obra es, como dice su directora: "de humanos, para humanos".

_____________________________________________________________

¿Cuándo será la vez de la bestia?
por Crisbel Varela

Rutinas condenatorias que por momentos nos hacen olvidar que la vida tiene un poquito de sentido en esas pequeñas cosas que ignoramos viendo el reloj, que nos transforman en bestias olvidando que tenemos una razón de ser. Una que no tiene que ver con el dinero o las cosas materiales, sino eso que nos llena el alma.

¿Cuándo será la vez de la bestia? Ese momento en que salgamos de la rutina para ver qué somos y cómo nos sentimos realmente.

¿Cuándo llegará el momento de dejar salir a la bestia? Admitir que hay algo en nuestro interior que no nos deja dormir, que nos mantiene pensantes.

Pareciera que la rutina nos llevara siempre al mismo lugar: La bestia.
“Todos observan a la bestia caminar al trabajo, con un fulgor que reduce su caminar lento, pesado y sin sentido. Necesita soledad para permanecer tranquilo en su pantano, pero no hay oportunidad para la bestia, pues el tiempo le falta, le sobra el trabajo”.
Como si estuviera describiendo a nuestra sociedad actual, Andreina Polidor escribió sobre Traspunte, un hombre que vive en una rutina condenatoria, una vida que no es vida, hasta que un día algo sucede. Esos pensamientos que acompañan a cada quien en su soledad lo transforman.

Leomar Aponte interpretó a Traspunte en La vez de la bestia, una historia donde la fantasía lo llevará a la vida de Makaria y Melione, las hijas del Dios Hades y Perséfone, a quienes el actor también les dio vida.
“Ellas están encerradas en el infierno deseando salir de allí y encontrarse con su bestia, abandonar lo que son, ese vagar constante de la muerte”.
La vez de la bestia es la última obra del Teatro de la Penumbra, escrita y dirigida por Andreina Polidor. La pieza se presentó del 14 al 23 de julio en los espacios del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas.

La directora escribió la obra hace casi dos años, después de presentar Ana y la muerte y siguiendo la línea que lleva el Teatro de la Penumbra, estrenaron una pieza que traslada al público a una oscuridad poética que se caracteriza por la reflexión de una forma abstracta.

Al principio, habían más o menos seis personajes y, finalmente, la última versión terminó siendo un monólogo, aunque el texto indica que lo pueden montar tres actores o menos.

Esta pieza solo dura 35 minutos en los que la actuación está cargada de un teatro físico lleno de instantes que te pueden llevar de un estado emocional a otro al empatizar con el personaje, que está inmerso además en una cueva que no es más que la metafora de su interior, que es un hogar en el que todo es a blanco y negro, caracterizando en el montaje el movimiento artístico expresionista para distorsionar la realidad como lo hace Traspunte en esos pensamientos profundos.

El maquillaje de la bestia, también a blanco y negro, le dio un tono caricaturesco al personaje en escena. Lo que combina con su vestuario que a la vez hace juego con la escenografía cubierta por luces que van desde colores como verde a rojo y azul, creando un ambiente agresivo e invasivo para el espectador junto a la música original de Vitamin Song, generando la sensación de estar en una cueva desde que llegas a la sala y debes entrar agachado al lugar de la presentación.

La pieza es una producción general del Teatro de la Penumbra, la artística de Luisa Tovar; el diseño de iluminación es de Víctor Villavicencio; maquillaje de Rossybell González; escenografía de Luisa Tovar, Giuliano Salvatore, José Alberto Briceño y Rossybell Gonzalez; voces en off de Bethania Yánez y Sain-ma Rada; diseño gráfico de Nayibe Pernía; fotografía de Giuliano Salvatore y la prensa por El Piso Cultural.

Sobre la agrupación

El Teatro de la Penumbra es una agrupación que tiene 15 años de trayectoria y que se enfoca en lo postdramático, el distanciamiento, la danza, el Teatro de la crueldad, y el trabajo psico-físico del actor. El año pasado ganaron diversos premios de la Fundación Isaac Chocrón gracias a su pieza This is Salem.

__________________________________________________________

Cuando la nada lo dice todo
por Gleybert Asencio

E 'Ultreja (1927), es un texto de Arturo Uslar Pietri, llevado a las tablas por Guillermo Díaz Yuma, que se presentó en el Centro TET durante dos fines de semana, culminando el 16 de Julio del 2023.

Una pieza que busca dialogar con la eternidad, cómo es la vida cuando no se conoce la muerte, una estancia en la que sus tres protagonistas debaten sobre la existencia de Dios y de cómo sería el toparse con la divinidad.

E 'Ultreja fue escrita en un contexto narrativo de lo onírico, surrealista y con una dialéctica de lo dogmático. La pieza invita al espectador a reflexionar, a despegarse del concepto mismo del aquí y del ahora.

Su puesta en escena, corta y concisa te deja con un buen sabor de boca. El trío de actores lleva a cabalidad un texto denso, pero digerible. Con el gesto, la risa y la virtud, los tres protagonistas de esta narrativa pasean al espectador por un espectáculo lleno de cantos "a cappella", luciendo como uno de los platos fuertes que posee la muestra.

Cada actor desdibuja y cuestiona su nombre y su razón de ser, entablando un diálogo que inevitablemente cala en cada uno de los presentes. Bien sea por asombro o confusión.

Treinta minutos bastan para lograr dejarse llevar por una ambientación que invita a la nada, a lo eterno y al sin sentido, al limbo que todos pensamos y dibujamos en nuestros peores sueños, una ausencia de elementos que más allá que restar suma a la magnitud de lo escrito en su momento por Arturo Uslar Pietri.

La distribución de los actores en escena logró cumplir con la simbología de la divina trinidad, el movimiento en triadas, equilibrado, desafiando el vacío de la tarima y justificando que la nada es parte de su existencia misma.

La iluminación cálida y amarillenta es el escenario, es el vestuario, es la vida de la obra, sus matices son la excusa perfecta para ambientar la nada. Acá se respeta la máxima del diseño moderno a mi parecer, donde poco, dice mucho y hasta más.

E 'Ultreja, una pieza obligatoria para aquellos que amamos los fuertes cuestionamientos dogmáticos, una obra que paga su boleto con la mejor de las divisas, el disfrutar el aquí y el ahora.

Esto en mi humilde opinión, aunque como diría mi santa madre, de humilde no tiene nada.

_______________________________________________________________

La vagina habló en Caracas...
Por Junior Molina

El pasado jueves 27 de Julio del 2023, por primera vez en el Teatro Chacaito, pudimos disfrutar del monólogo que ha causado furor y sensación en todas la ciudades de Venezuela en las que se ha presentado, La vagina en huelga, protagonizado por la valenciana Mariam Manzanares, su escritora, directora y productora.

La vagina en huelga cuenta la vida de Virginia Castidad, una mujer recatada, moralista y de valores sólidos, quien descubre en su adolescencia que posee una "vagina parlante" que se hace llamar "Totis" y que además tiene personalidad y deseos propios, totalmente contrarios a los de Virginia.

Todo se complica cuando Virginia desea comprometerse con un buen hombre y llegar virgen al matrimonio, y su vagina parlante desea experimentar, bajo sus propios términos, hasta el punto de ponerse en huelga.

Con un nombre llamativo y bajo el slogan de: "Si tu vagina hablara, ¿qué diría?" transcurre este monólogo feminista en clave, cuyo tema central es la exaltación de la mujer y la aceptación de su sexualidad en los tiempos modernos. Con situaciones muy reales con el que cualquier mujer se puede identificar, y hombres también, presenta la eterna pregunta: ¿Qué es lo moralmente correcto? Lo que la sociedad espera de la mujer, ¿abarca hasta el sexo? La moralidad no debe definirse por lo que se cree que debe ser. Su mensaje es claro: "Aceptáte como mujer, tu sexualidad forma parte de ti también. No debes avergonzarte".

Mariam Manzanares, proveniente de la ciudad de Valencia, cuya notoriedad va en aumento, es la escritora, directora y protagonista que deja todo en escena al representar dos personajes: Virginia Castidad y "Totis", cuyos cambios se realizan mediante efectos de luces y rayos. Demuestra su pericia sobre las tablas y dominio del público que sólo da la experiencia, con una puesta en escena sencilla, vestuario acorde con ambos personajes, cuyo color predominante es el rojo pasión y el gris. Teniendo en cuenta que no tiene formación teatral de profesión, entrega un proyecto personal, mordaz y de humor inteligente que muchos pudieran tildar de "popular" o "comercial", y lo hace de manera elegante, que nunca cae en lo vulgar o gráfico, notándose el esfuerzo y el trabajo que hay detrás, siempre empatizando con el público, sobre todo con el femenino, pero nunca invalidando a los hombres. Y tiene un norte claro: Enrumbarse a la excelencia y subir siempre el nivel del espectáculo.

Por ahora fue su única presentación en Caracas, pero no creo que sea la última, ya que estuvo casi a sala llena, teniendo en cuenta que es un talento foráneo poco conocido en la capita. Para otras fechas pueden seguir su cuenta de IG @lavaginaenhuelga y desde Contraacto Producciones le auguramos muchos éxitos.

______________________________________________________________

¿Buen teatro en quince minutos?
por Lissette Van der Biest


El pasado miércoles 02 de agosto, asistí a la nueva temporada de Micro Teatral Caracas, que tiene lugar en los espacios de Urban Cuplé del CCCT desde el 21 de julio al 13 de agosto. En esta ocasión, pude disfrutar de quince minutos de fabuloso teatro, una experiencia que hacía tiempo no experimentaba. La pieza que capturó mi atención fue Auto da fe, escrita por Tennessee Williams, dirigida por Nair Borges y producida por José Abreu.

Aunque tenía algunas dudas al escoger las obras de esa noche, especialmente porque no suelo ser aficionada al micro teatro y a los temas que suele abordar, me llamó la atención la temática diferente de esta obra en comparación con la mayoría de la cartelera, que tiende a ser de comedia poco pulida, en mi opinión, así que decidí apostar por ella.

Auto da fe, a pesar de ser un texto corto, resultó ser uno de los más intensos escritos por el dramaturgo norteamericano. La obra narra la tragedia que ocurre después del encuentro fortuito de una fotografía obscena.

Destacaron las brillantes actuaciones de dos jóvenes y talentosos actores: Mardeleba Sulbarán, quien representó magistralmente a la madre castradora, fanática religiosa y moralista de Eloi (Kevin Génova), un joven cartero con aparentes deseos homosexuales reprimidos. La historia se desencadena después de que Eloi encuentra una fotografía de dos hombres desnudos mientras seleccionaba las cartas en el correo, lo que desató sus tormentosos deseos ocultos y los condujo a una tragedia inevitable.

La puesta en escena fue impecable. Tanto Mardeleba como Kevin lograron sumergirnos en su mundo con interpretaciones poderosas y auténticas. Mardeleba transmitió a la perfección la rigidez y los traumas de su personaje, mientras que Kevin expresó la angustia de Eloi con tanta destreza que nos contagió sus emociones y nos mantuvo en vilo, sin saber cuál sería el desenlace.

La estética de la pieza también fue cuidadosamente trabajada. La escenografía meticulosa nos transportó a una casona de New Orleans en los años cuarenta, con el uso acertado de colores oscuros en una combinación triste de grises, negros y marrones. Además, el vestuario y maquillaje apropiado contribuyeron a la representación magistral del teatro realista. La iluminación se mantuvo sutil, ya que el texto maravilloso, la dirección impecable y las actuaciones magníficas no necesitaban más adornos.

La fidelidad al texto original fue notoria, lo cual, desde mi perspectiva, también contribuyó al éxito de la puesta en escena. El resultado fue como disfrutar de un postre exquisito en el que cada ingrediente se complementa perfectamente para crear el máximo placer: el disfrute teatral.

En resumen, tanto la dirección, la producción, como la caracterización de los personajes merecen una calificación perfecta, un veinte sobre veinte. Por eso, sin ninguna duda, los invito a vivir esta experiencia de buen teatro en quince minutos.

____________________________________________________________

Las Misias… ¿Un sainete cargado sel siglo pasado?
por Ramón Suárez Arab

El viernes 04 de agosto se estrenó en Teatrex El Bosque Las Misias, pieza de Wilfredo Tortosa, dirigida por Israel Blanco, con las actuaciones del primer actor Nelson Lehmann, Victorino Leal, Gherfrans Sánchez, José Rodríguez y Alan Suarez.

Una madre, sus cuatro hijas y el difunto esposo de una de las hijas, son las piezas de esta obra humorística, donde nos cuentan la historia de Yonnaykel Toro, quien falleció dejando entrever su carácter de mujeriego. La historia se desarrolla en el velorio donde, además del elenco, se cuenta con la participación del público quienes figuran a lo largo de toda la puesta.

Las Misias está sugerido como un nuevo sainete venezolano, tiene un tono burlesco y expone temas populares mostrando las costumbres y caricaturiza muchos aspectos de nuestra sociedad, recurriendo para ello a la exageración de los conflictos, siempre echando mano a lo cómico.

La puesta en escena procura dar una sensación inmersiva del funeral, donde en forma muy divertida se inicia fuera de la sala convirtiendo al público en parte del cortejo fúnebre rompiendo la cuarta pared y siendo protagonistas de la historia.
La puesta en escena es correcta en la recreación de una sala funeraria, donde la participación de parte del público hace creíble la concurrencia a la capilla ardiente. Las exageradas actitudes de las hermanas y el fuerte rigor de la madre generan situaciones graciosas que el público celebra, especialmente durante la primera mitad de la obra. La variedad de música utilizada y números coreográficos imperfectos, intencionalmente, parecieran superar y desvanecer el presunto clima de dolor que se debe vivir en el recinto. En algunos momentos se reiteran algunos chistes que dejan de impactar por la recurrencia, juegos de luces repetitivos y en algunos momentos una sensación de desorden en la escena que resta la impecabilidad de lo que se muestra. El aspecto fundamental donde todas las hermanas fueron mujeres del difunto y que debería explotar algo del conflicto, se diluye en la intermitencia de chistes y recriminaciones. Pudiera haberse desarrollado más, pero la intención de la puesta es divertir y por tanto se diluye.

Los personajes: María Sacrificio (la suegra) (Nelson Lehmann), impecable, con gran donaire y muy gracioso en su actuación, especialmente porque este personaje fundamental, tiene momentos donde respira y esto permite disfrutar sus acciones al reiniciar la avalancha de situaciones que genera. María Resignación (la Viuda) Gherfrans Sánchez y María Martirio (Carlos Rodríguez) unas de las cuñadas, con gran trabajo físico que denota la preparación que tuvieron, son muy parecidas en la actitud y en su vestuario y cabello. Pudieron haberse diferenciado un poco más, no así María Suplicio (Alan Suarez) con su media lengua y acento maracucho, distrae y alegra, pero a veces confunde un poco la comprensión del parlamento. Mención especial merece el personaje de María Tormento (Victorino Leal) quien mantiene la línea jocosa, inclusive sin decir parlamentos, arrancando aplausos del público en un breve monologo en su actuación.

Las Misias cumple con las características del sainete (pieza teatral con temas jocosos tocando aspectos de carácter popular), pero un alto porcentaje de los chistes y situaciones recreadas, evocan información, marcas, comerciales, cantantes del siglo pasado, anterior a los noventa, por lo que no todo el público podrá entender lo gracioso de los planteamientos. Las Misias es una obra para divertirse y procura en su interacción directa con el público, una propuesta diferente que es muy atractiva por lo particular de esa situación.