Por CARLOS E. HERRERA
critica@cantv.net
@cehs1957
Hacia 1979, Rodolfo Santana había culminado uno de sus más agudos dramas en torno a la desmedida voracidad de las grandes corporaciones bancarias que rigen al mundo capitalista de nuestro tiempo. Una obra en cuyo trasfondo la mente lúcida, pero a la vez crítica de Santana, osó levantar su puño contra la voracidad consumista que aliena a nuestras sociedades y que esta imponía sus nefastas como inhumanas fórmulas a favor de entes como la una necesaria banca, pero todas sustentadas en la insidiosa presencia de organismos supranacionales que las favorecen. Me refiero al texto dramático Nunca entregues tú corazón a una muñeca sueca ganadora del Premio de Dramaturgia Santiago Magariños (1994) estrenada por el grupo guariqueño Búsqueda (1984) y luego en coproducción entre el Grupo Cobre y TextoTeatro (1998) donde el autor la dirigió participando en ese tiempo David Villegas y Alfonso Rey.
Pieza contundente por la posición de quien fue un dramaturgo preocupado en hurgar a través del poder de la palabra su feroz crítica al universo del capitalismo deshumanizante que, por años, acosa a esta aldea global que llamamos sociedad occidental. Tal y como Santana lo llegó a visualizar, la banca es “una máquina con semántica propia dirigida a la trituración inmisericorde del ser humano”. Es pues, el desmantelamiento que tenía este dramaturgo sobre las diabólicas posturas de los mercados capitalistas y sus decisiones sobre el mercado financiero mundial y cómo operaban sus diabólicos agentes como el FMI o el Banco Mundial. Drama capaz de radiografiar cómo estos organismos actúan sobre sociedades enteras activando una alucinante antropofagia económica que medra sobre países y sistemas cordero que persisten en ver sus migajas salvadoras como posibilidades de salvación. Santana lo supo decir, y señalar lo que ha sido por décadas harto denunciado dentro de los países en desarrollo, pero pocos se han atrevido a desenmascarar y menos mostrar cómo opera la gran esquilmadora de los sueños de naciones e individuos que siguen creyendo que las finanzas y el dios dinero lo es todo.
Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca se retomó bajo el empuje del Teatro San Martín y Teatro Cobre dentro del Circuito Teatral de Caracas, y fue exhibida en el Teatro Principal en fiel concordancia con lo que Santana deseaba mostrarle al público para seguir diciendo que, a través de obras, el tema de la corrupción y la deshumanización consumista tiene absoluta vigencia. Ha sido un trabajo lleno de un poder moralizante que aún es capaz de seguir desvelando los mecanismos que ostentan la banca local y foránea que ni sienten ni padecen sus consecuencias, el peso de sus decisiones sobre nuestras sociedades; pieza que tiene una poderosa vigencia y que sigue manteniendo la fidelidad con la cual la elaboró Santana, al imbricar elementos del absurdo con la ironía dentro de un lenguaje ajustado que posee resonancias metafóricas, expuesto por dos personajes: los hermanos Iván y Abel, perfectamente interpretados en esta oportunidad por Adolfo Nittolli y David Villegas, quienes formaron una dupla histriónica acoplada, llena de sutilezas y con un ritmo compositivo plausible, que sostienen una relación antropofágica sostenida por la utopía consumista que se concreta mediante una muñeca de plástico que cambia sus bizarras vidas.
Un trabajo teatral donde el lector/espectador se rio, pero al mismo tiempo se llevó en su subconsciente una reflexión sobre la oscura mascarada que ostentan las sacrosantas instituciones de las finanzas locales y mundiales. Un montaje que puede verse más de una vez, y donde el espectador podrá hacer sus lecturas personales y discutir en colectivo.
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martes, 22 de octubre de 2013
domingo, 20 de octubre de 2013
Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca
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| Rodolfo Santana |
Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
El sábado 19 de octubre de 2013 en el Teatro Principal
ubicado al norte de la Plaza Bolívar de Caracas se presentó la pieza “Nunca
entregues tu corazón a una muñeca sueca” del dramaturgo venezolano Rodolfo
Santana como parte del homenaje a este
autor a un año de su desaparición física, una producción del Teatro San Martín
y Grupo teatral Cobre, bajo la dirección del mismo Rodolfo Santana con las actuaciones
de Adolfo Nittoli y David Villegas, pieza que nos habla de dos antropófagos
selectivos que sólo comen banqueros y su mayor sueño es vivir en Suecia.
Nos encontramos frente un montaje que, a pesar de que el
texto nos grafica una situación tan abominable como la antropofagia, el
infratexto de Santana nos indica metafóricamente otra realidad: el canibalismo
por parte de los bancos hacia la gente, lo que hace que nos resulte divertido
amén de las buenas actuaciones.
Puedo destacar la desbordante energía y la absoluta
entrega de los actores en sus respectivos personajes, antónimos por demás. La
conexión que hubo entre Adolfo Niittoli y David Villegas hace que aparezca la
convención tácita de la que hablan tantos los especialistas en el teatro. Nos creímos totalmente la puesta en
escena. Por parte de Villegas la
relación que tuvo con la muñeca de plástico hace que por momentos veamos a una
mujer de verdad. Una excelente manipulación de objetos. Nittoli hace lo propio
en su interpretación de hombre violento que gusta del sexo hardcore. Los constantes cambios de emociones correspondientes
a las distintas situaciones dramáticas de la fábula hacen que la línea
estructuradora de la puesta en escena sea ágil, con buen ritmo desde principio
a fin y eso lo logran las
interpretaciones de ambos actores en cada una de ellas.
Nos resultan unos caníbales adorables, que incluso, puedo
compararlos con el mítico Robín Hood porque ellos sólo se comen a los banqueros
y no a los “actores ni poetas”.
Concluyo diciendo que este fue un homenaje muy bien
merecido y que deja en alto el nombre de Rodolfo Santana dentro de la
dramaturgia nacional.
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