Mostrando entradas con la etiqueta Contra la democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Contra la democracia. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de agosto de 2015

MONSTRUOSIDADES DE ALGUNAS DEMOCRACIAS

Desde la temporada 1996  la agrupación Escena de Caracas conmueve a su audiencia
Por Edgar Moreno Uribe
@eamorenouribe
@avencrit

La agrupación Escena de Caracas continúa luchando por un teatro de arte y ahora repusieron Contra la democracia, de Esteve Soler (Barcelona, 18/12/1976).Hicieron  temporada en la sala Rajatabla, bajo la óptima dirección de Juan José Martín y con las reposadas participaciones de Delbis Cardona, Nadeschda Makagonov y Rafael Gil.
 
La dramaturgia de Soler refleja las monstruosidades y siniestras contradicciones de los tiempos que se viven. Es una visión sobre el hombre actual y la civilización creada, aunque recuerda lo que denunciaron Kafka, Becket, Ionesco, Sartre y hasta Jarry, además de los críticos y ácidos guionistas de las películas fantásticas de Hollywood. “Nada nuevo bajo el sol”, como lo dijo el rey Salomón en su momento.
 
Compuesta por siete minobras, Contra la democracia revisa exhaustivamente los conceptos  y las prácticas de “república” y “democracia”, y tamiza satíricamente a las sociedades de ahí brotadas. No es politiquería barata ni panfleto, nada de eso, lo hace con alta teatralidad y por intermedio de personajes que resumen maldades y bondades republicanas y democráticas, que los ciudadanos tragan aunque nunca digieren, especialmente las europeas donde el confort y la seguridad social las agobia, pero se los cobran con sangre, y no es metáfora.  Soler “refrita” lo que ya dijeron otros, aunque ahora tienen más vigencia y  está mejor explicado.   
 
Lo mejor de este montaje son sus  impactantes performances para cada  uno de los siete cuadros, especialmente el primero y el ultimo: la cosificación de la sociedad (versión kafkiana de la familia monstruo) y el tragicómico juego del imperialismo, gracias a la materialización del rey Leopoldo y un vicepresidente de USA; también impacta el cuadro sobre la expulsión del hijo del hogar  al cumplir los 18 años, lo cual para Soler es un asesinato.
Escena Caracas  tiene como brújula la búsqueda de tendencias y lenguajes para confrontar al público con inquietudes comunes, siempre en vías de superación al anterior montaje, cual una positiva versión criolla del mito de Sísifo. Esta agrupación teatral, nacida de un programa de formación de la Compañía Nacional de Teatro, durante la temporada 1996, decidió emprender la marcha con proyectos propios, como aquel inolvidable espectáculo Árbol que crece torcido, mágico poemario de Rafael Castillo Zapata que bien escenificó Miguel Issa, en  la sala Rajatabla.
 
Desde entonces tiene por bandera o brújula la búsqueda de tendencias y lenguajes para confrontar al público con problemáticas e inquietudes comunes. Y damos fe sobre  lo que desde entonces ha mostrado, siempre en vías de superación al anterior montaje, cual si fuese una positiva versión criolla del mito de Sísifo.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Una crítica del idealismo democrático

Por Joaquín Lugo
@joaquinlugo
@avencrit


En la Sala Rajatabla, la agrupación Escena de Caracas presenta Contra la democracia, texto del catalán Esteve Soler, producción artística de Karla Fermín y dirección de Juan José Martín.

A lo largo de siete escenas, Soler se propone demostrar si efectivamente la democracia es el “gobierno del pueblo”. Para ello, pone en escena a personajes comunes y otros no tan comunes, es decir, verdaderamente gente del pueblo, ciudadanos en situaciones que le sirven para criticar los pilares del considerado “mejor sistema de gobierno”: las elecciones, la libertad de pensamiento y de culto, la economía, la familia y el manejo del poder. La ironía, el absurdo, la sátira y el humor negro están presentes en el texto.

La puesta en escena se dispuso a aprovechar el estilo surrealista y aparentemente ilógico del texto para proponer una estética expresionista. Esta apropiada orientación de la dirección refleja los contenidos subyacentes de la dramaturgia y permite que la representación tenga consistencia de principio a fin. Las situaciones se desarrollan en un vaivén constante entre la tensión y relajación con las pausas necesarias que, en conjunto, buscan transmitir la premisa de cada una.

El diseño escenográfico de Héctor Becerra plantea un espacio único con dos entradas, una inferior y otra superior, una escalera lateral y varios compartimientos en los lados del escenario. Esta ambientación es empleada en todas sus posibilidades para desarrollar las escenas. La propuesta de vestuario de Nadeschda Makagonow logra de forma acertada proyectar el símbolo que representan los personajes en cada situación, acompañados de la atinada realización de objetos y efectos de Oscar Salomón. Mención aparte merece la selección musical de Fer Garantón y el mismo director que sirve de ilación entre cada sección del montaje y adquiere protagonismo en la escena final. Cada melodía escogida se acopla a las circunstancias que aparecen en escena.

La labor interpretativa es realizada de forma destacada por Nadeschda Makagonow, Delbis Cardona y Rafael Gil. El trío de actores asume todos los roles del compendio de escenas. Los tres muestran intensidad, sutileza, un correcto manejo de las intenciones, de la expresividad corporal y, en especial, veracidad a lo largo de los personajes que interpretan.

Nuevamente, Escena de Caracas lleva a escena un texto comprometido y que invita al espectador a dejar de lado la pasividad desde su butaca. Nuestra forma de pensar y de interpretar la realidad es una de los aspectos que no debemos traicionar, sobre todo, si los ideales democráticos no son realmente lo que dicen ser.

miércoles, 23 de julio de 2014

Contra la democracia

Por Carlos Herrera
@cehs1957
@avencrit

El tiempo actual propone al ciudadano como al ser en las grandes como complejas urbes de este nuevo siglo revisar cuáles siguen siendo las auténticas reglas que deben primar su conducta, su convivir y su actuar. Aspectos como reglas, normas, leyes y conductas que regulan su accionar así como su interrelación con los otros están sujetas para bien o para mal, a lo que llamamos lo político. El hecho de vivir amparados un modelo político como la democrática, supone acatar principios de una convivencia donde quien ejerce el poder y quien es gobernado juegan reglas tácitas donde haya se supone hay un ejercicio del derecho y del deber. Pero, más allá de estos supuestos, entre quienes asumen el poder y quienes lo acatan se observa como ominosos factores hacen mella en el tuétano de esta necesaria estructura. Las convenciones, la convivencia con las normas, el acatar reglas y saber que debe existir el saludable dominio de las leyes han venido fragilizándose. Consecuencia de ello: la irrupción de la corrupción, la anarquía frente al orden, la supremacía de la viveza y hasta la fractura del equilibrio entre quienes deben saber ejercer el poder y el rol del ciudadano. En estos tiempos, muchas sociedades se perciben como se padece el cáncer de esta perturbación. De ello, la dramaturgia comprometida sabe tomar aspectos puntuales y reflexionarlos en sus obras. Es una manera crítica y reflexiva sobre lo que da origen a sus causas y hasta ser capaz de señalar sus nefastas consecuencias.
 La dramaturgia contemporánea cuenta con un autor en sintonía con lo anteriormente dicho: Esteve Soler. Agudo creador cuyo teatro penetra en el tuétano de la consciencia del hombre del s. XXI y le propone una punzante increpación desde un humor corrosivo y donde el absurdo no escapa de su manera de cómo interrogar o las aparentes bondades del progreso o la fantasmal creencia que lo político es la salida a los problemas de la sociedad de este siglo.

 Gracias al valioso trabajo de Escena de Caracas -quien ya cuenta en su haber artístico con una consistente trayectoria de quince años- ha nutrido su periplo artístico con propuestas escénicas que le han valido no solo del aplausos, elogios críticos sino el apoyo de un público que saluda cada proyecto porque ve en ellos, trabajos creativos pertinentes con lo socio histórico; son un colectivo que nunca han dejado de explorar desde el riesgo conceptual, estético como artístico en lo referido al trabajo de escenificación de textos foráneos inusuales al espectador local. Su sinergia técnica la han asumido sin pestañeos; su reto en este momento: retomar otra vez a Esteve Soler como de su búsqueda a fin de proyectar una cachetada reflexiva, y una polivalente insinuación a lo que debe un espectador recibir como ofrenda desde el púlpito de las tablas.

 Bajo la perspicaz mano de Juan José Martín, la dramaturgia satírica y ácida de Esteve Soler  con su pieza Contra la democracia se expone en la Sala Rajatabla. Todo un acto de cuestionamiento capaz hacernos reflexionar y colocarnos ante inevitables preguntas sobre la vigencia o no del término democracia. Teatro auténtico y pertinente el cual no debe mirarse a la ligera sino como una cebolla que posee múltiples e inquietas capas de significación.

 Con la respuesta interpretativa contundente conformada por Nadeschda Makagonow una actriz que con mucho talento, trabajo técnico de cuerpo, voz bien sostenido hace que cualquier situación compositiva tenga un tenor que uno admira,Delbis Cardona actor de los más polivalentes sobre la escena nacional cuya capacidad para entrar y salir de situaciones es asombrosa y que desde este espectáculo se proyecta con una fuerza orgánica y una certeza que provoca aplaudirle sin temor y, Rafael Gil un interprete lúcido cuya imagen es creíble, que supo otorgarle a su intervención de una ductilidad que pone al público a detallarle porque es un artista de filigranas muy partitculares; ellos en pleno o en sus particulares entregas compositivas hicieron que la dirección se permitiese plasmar el inquietante universo que teje Soler; sin querer anticiparme a nada, diré que estos actores fueron firmes en su logro como artistas de la escena.