lunes, 1 de junio de 2015

¿Qué estarías dispuesto a hacer por obtener “El crédito"?

Basilio Álvarez y Antonio Delli


Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
@avencrit

El grupo Skena de Caracas vuelve a escena con la pieza del catalán Jorge Galcerán “El crédito” con las actuaciones de Basilio Álvarez y Antonio Delli para una de las salas del Centro Cultural BOD en La Castellana con la puesta en escena de Armando Álvarez, vestuario de Eva Yvanyi y la iluminación a cargo de  Francisco Cuervo.

El montaje de una hora cuarenta minutos nos muestra una relación bastante peculiar entre un solicitante a crédito y el gerente de un banco; una dramaturgia sencilla en cuanto  a los elementos de conflicto (el solicitante promete seducir a la esposa del gerente si éste no accede a otorgarle el crédito); esta premisa sirve para desarrollar la historia con diálogos amenos, directos y cercanos a la cotidianidad, en donde las interpretaciones de Basilio Álvarez y Antonio Delli están servidas para llevarnos de una manera hilarante el discurso de Galcerán. 

Las interpretaciones de los actores nos atrapa enseguida, ya sea por la veteranía del oficio como por la energía que emanan en el escenario; vemos a un Basilio Álvarez seguro en el pequeño escenario que por su trabajo actoral nos los transforma en una oficina de cualquiera entidad bancaria del mundo, a pesar de que el lugar es, en realidad, un auditorio, sin embargo el actor juega con las palabras, gestos, voz y sonidos para construir un verdadero “pedidor” de crédito de  oficio; por parte de Antonio Delli, observamos  a un individuo que, a pesar de ser un gerente de un banco, es una persona insegura,  con poca inteligencia emocional, vemos a un Delli en un personaje cómico, risible que a veces nos causa “lástima” por ser tan inocente. Ambos logran una vinculación íntima que detona en unas excelentes actuaciones.
 
La puesta en escena de  Armando Álvarez nos refuerza esa relación intimista de ambos personajes, logra hacer del espacio frío del auditorio que sirve como espacio escénico, un lugar cálido por la relación humana a flor de piel.

“El crédito” es una pieza jocosa por sus diálogos y por la situación de enredo (típica de la buena comedia). Altamente recomendable para ser vista.

martes, 26 de mayo de 2015

Los críticos de teatro premian a los artistas.

La Asociación Venezolana de Crítica Teatral (Avencrit) reunida, el jueves 21 de mayo, en asamblea general selecciónó los nominados para aspirar a los diversos rubros de  su tercer Premio de la Crítica, correspondiente a la  temporada 2014 -realizada con dineros del Estado o delsector privado a lo largo y ancho de la Gran Caracas- el cual será entregado el próximo 28 de junio, a las11AM, en la sala Rajatabla.

 Los nominados son:

Mejor Director: Javier Moreno, Luigi Sciamanna, Rossana Hernández y Orlando Arocha por sus trabajos con las piezas Otelo, 400 sacos de arena, La cocinera y Pterodáctilos.

 Mejor Producción: La Caja de fósforos, Juan Souki y Cocó Seijas por los espectaculos Pterodáctilos, La cocinera,Crimen y castigo y 400 sacos de arena.

 Mejor Actriz: Carolina Leandro, Francis Rueda, Layla Vargas y Fedora Freites por sus trabajos en las obras Buena gente, Bingo, La cocinera y Madame de Sade.

 Mejor Actor Principal: Luis Vicente González, Jorge Palacios, William Cuao, Héctor Manrique y Juan Carlos Gardié por sus desempeños con los textos Callejera, Ha llegado un inspector, Otelo,  Sangre en el diván y Compadres.

 Mejor Actriz de Reparto: Eulalia Siso, Nattalie Cortez y Haydée Favelora, Nyrma Prieto y Diana Peñalver por sus carectrizaciones en los montajes Buen gente, Eva Perón, La casa de Bernarda Alba y La Casa limpia.

 Mejor Actor de Reparto: Jan Vidal-Restifo, Antonio Delli, Ernesto Campos y Jesús Hernández por sus caracterizaciones en Compadres, Otelo, La cocinera y Postales de Bohemia.

 Mejor Dramaturgia Venezolana: Gennys Pérez, Javier Vidal, Luis Vicente González y Tomás Jurado Zabala por sus textos Tequila o ron, Compadres, Callejera y Robinson en la casa de Asterión.

 Mejor Maquilaje: Skena, José Antonio Freitas y La Caja de Fosforos por sus trabajos en El sereno secreto, Sangre en el diván y Eva Perón.

Mejor Vestuario: Freddy Mendoza, Joaquin Nandez, Silvia Inés Vallejo y Raquel Rios por los vestidos y los trajes en Eva Perón, Pterodáctilos, Bingo y La cocinera.

Mejor Iluminación: Luigi Sciamanna, José Jimenez y Gerónimo Reyes por su creaciones para 400 sacos de arena, Sangre en el diván y Diptico  Maeterlinck.

 Mejor Escenografía: Armando Zullo, Ricardo Morales, Héctor Manrique, Rafaél Sequera y Jiang Jung por sus creaciones para El único en mi camerino, Pterodáctilos, Sangre en el diván y La cocinera.


TEATRO PARA NIÑOS Y NIÑAS


 Mejor Actriz: Raquel Romero, Beatriz Mays, Yuvanoska Rodriguez y María Ramos por sus creaciones para La princesa Panchita, El sereno secreto, No es un juego y Cachorros.

Mejor Actor: Jonathan Sierralta y Luis Ernesto Rodriguez por sus participaciones en Cachorros y El sereno secreto.

 Mejor Director: Lissy García, Oscar Figueroa y Eliécer Paredes por sus trabajos con El sereno secreto, La princesa Panchita y No es un juego.

Mejor Dramaturgia Venezolana: Carmen Oseches, Lissy García y Yovanny Durán por sus piezas No es un juego, El sereno secreto y Las aventuras de los piratas.

 Mejor Productor: El chichon/Cacique Producciones, Grupo Sekena y Septimo Piso por No es un juego, El sereno secreto y Las aventuras de los piratas.


El Premio Especial de Avencrit es para el investigador y crítico teatral Leonardo Azparren Gimenez.

sábado, 23 de mayo de 2015

Un crédito muy jocoso

Basilio Álvarez y Antonio Delli en "El crédito"
Por Carlos Herrera
@cehs1957
@avencrit

Días atrás, el Grupo Skena estrenó en el BOD Cultural, la comedia del autor catalán, Jorge Galcerán, “El Crédito”. Espectáculo teatral que cual contó con una eficaz producción y sobre todo, buscar ganarse la expectativa del público, quien de forma entusiasta, al final de la representación, otorgó con desenfado un sincero aplauso y exhibió la satisfacción hondo placer por reconocer cuando constata que parte de lo mejor de nuestro talento artístico nacional hace lo que tiene que hacer. Y más, en estos tiempos que la marquesina se ha llenado de comedias externas y hasta chapuceras lo cual desdice mucho del verdadero como necesario, teatro comercial.

En suma, eso no es gratuito, el grupo Skena y la unión de dos regios actores lograron mostrar que saben al dedillo lo que demanda su oficio. Histriones justos y comedidos, que no apelan a las sin exageraciones; capaces de estar sincronizados a fin de cohesionar de manera lúcida, un trabajo escénico donde la comedia como género hasta puede dejar un mensaje.

Tanto Basilio Álvarez como Antonio Delli, se volvieron a medir como actores de primer nivel. En ellos quedó claro, que saben proyectar sin esfuerzo, todas sus destrezas técnicas para saber componer sus respectivos personajes pero en función de una unidad de sentido capaz de otorgarle una natural jocosidad al gesto, dobles sentidos a sus acciones, tiempos internos acoplados para que la atmósfera de alta comedia de Galcerán dijese lo que tenía que decir en trama y situación al público. Y eso, se logro.

Yo, al ir a una obra de teatro siempre espero, que los artistas o, el grupo, den el todo por el todo. Al culminar la representación, esa expectativa fue cubierta plenamente por Antonio Delli y Basilio Álvarez, perfectos ejemplos que la suma de las mejores voluntades artísticas saben hacer esa comunión de arte sobre la escena. El público harto complacido por espacio de hora y media, no halló en ellos blof alguno salvo lo que era la intención de lo temático argumental del texto.

La puesta en escena realizada por el fogueado Armando Álvarez tomó y potenció lo esencial para formular un trabajo impecable. Su labor, era que los la trama tomase forma y que la limpieza en todos los elementos constitutivos del montaje estuviesen al servicio de los actores. Un trabajo eficiente de Eva Yvanyi (vestuario) como de Francisco Cuervo (iluminación). Skena fue un grupo eficaz.

Cuando vi este trabajo apelé a las redes sociales y coloqué lo siguiente: “Saliendo de ver la hilarante comedia "El Crédito" del dramaturgo Jordi Galcerán en los espacios del BOD. Propuesta compacta en la búsqueda de un humor de altura y logrado por el Grupo Skena. Dos sólidos como desenfadados actores como Antonio Delli y Basilio Álvarez en una dupla afilada en sus recursos técnicos, feroces en la capacidad para sacarle provechos al texto y desenvueltos en una sintonia que se aplaude. Altamente recomendable. ¡Comedia para reír y pasarla muy pero muy bien!” Esto, aun lo sostengo.

Lo que dejaron las guerras civiles


Los venezolanos recuerdan su amarga historia en el teatro
Por Edgar Moreno Uribe
@eamorenouribe
@avencrit

Ni César Rengifo ni Ezequiel Zamora pudieron materializar sus sueños: Venezuela totalmente liberada y viviendo autentica independencia política y económica. Se marcharon antes de tiempo. El intelectual falleció el 2 de noviembre de 1980, a los 65 años, dejando un inmenso legado cultural, especialmente una copiosa creación dramatúrgica. Y el militar e ideólogo de la Guerra Federal  fue traicionado, cuando victorioso avanzaba hacia la toma del poder para darles tierras a los hombres libres, aquel 10 de enero de 1860, a los 43 años
Y ahora, para festejar el centenario del escritor y exaltar al general, la primera actriz Dilia Waikkarán (Rio Caribe, 13 de diciembre de 1936), con el apoyo del director Henry Manganiello y los actores agrupados en la fundación Ayanasmsha, han representado Lo que dejó la tempestad, donde Rengifo plasma de manera poética, humana y muy apegada a la historia de la Guerra Federal, los pesares y vicisitudes de personajes populares unidos en la desolación y la miseria, una vez que Zamora es vilmente asesinado tras la batalla de  Santa Inés.

Rengifo ahí se identifica con los problemas de esa sociedad y también con las clases populares. Critica la forma de actuar de aquellos sectores y plantea alternativas en oposición a la oligarquía, la cual insiste con medidas de explotación sobre el pueblo organizado y solidario frente a los opresores. Una conflagración que no solucionó las contradicciones políticas, económicas y sociales que prevalecían en la sociedad de la época, pero sí provocó condiciones emocionales nocivas que desmejoraron la existencia de la gente que la vivió. Y de ahí surgió otra irredenta Venezuela.

La obra evalúa  la importancia que alcanzaron las contradicciones políticas y económicas en la sociedad venezolana de 1858 a 1865, aproximadamente. Ambos grupos luchan por sus intereses dejando conse­cuencias funestas en las mentes de los habitantes, ejemplo de esto lo constituye el personaje Brusca, que después de presenciar la muerte de sus hijos y esposo queda perturbada. Teresa, “El Perro” y el Comandante son otras víctimas de la guerra y en sus vidas solo existen la soledad y los constantes recuerdos que los acosan.
Brusca  es una agorera que, en su insania, pregona la presencia viva de Zamora después de su muerte, mientras "El Perro" busca desesperadamente a quienes enterraron al general en su afán de comprobar por dónde entró la bala que le mató. El constante juego con el tiempo de las acciones y un diálogo ágil dan al espectáculo una estremecedora vitalidad. El elenco destaca y en especial Larry Castellanos al asumir la Brusca por enfermedad de Dilia Waikkarán.

FICHA TECNICA

ELENCO: Dilia Waikkarán, Frank Maneiro, Mirna Bello, Weldry Meléndez, Sara Tovar, Trino Rojas, Jesús León, Jorge Dakar, Alberto “Paisa” González, Eduardo Bravo, Carlos Añez. Música original de Abiram Brizuela. Dirección general de Henry Manganiello. Escenografía: Rafael Sequera

viernes, 22 de mayo de 2015

José Ferrer, Cecilia Baranis y Juan Pablo Duarte

Escrito por Giovanny Cruz


Mucho debemos a los actores venezolanos José Ferrer y Cecilia Baranis. ¿Quiénes son?

Hasta que logré datos concretos sobre ellos (para mi conferencia "El Teatro revolucionario de Juan Pablo Duarte"), poco sabíamos de estos dos actores venezolanos. Nuestros historiadores solamente los citaban como actores profesionales... "probablemente extranjeros..." contratados por los Trinitarios para las realizaciones escénicas que Juan Pablo Duarte ideó con el fin de crear conciencia patriótica en la isla, previo a nuestra revolución independentista. Empero, luego de una ardua investigación, pude determinar quiénes eran estas dos figuras del arte hispanoparlante.



Como ya he comentado en entregas anteriores, es casi seguro que José Ferrer y Cecilia Baranis, no sólo actuaron en las obras de los trinitarios, sino que las habrían dirigido. Sobre todo José Ferrer, del cual tengo documentos que prueban que dirigía piezas y proyectos teatrales en distintos países del Continente Americano. 

Les recuerdo que Duarte, que también era un artista, tenía tanto respeto por la actividad teatral profesional que decidió no actuar en las piezas, ante ciertas dudas de sus atributos escénicos (según los cánones de la época). Entonces, no iba el patricio a asumir la dirección escénica de su proyecto teatral. Mas, cuando tenía contratado a verdaderos artistas escénicos profesionales. Por supuesto que no. Esa responsabilidad, estoy convencido, recaería en José Ferrer y Cecilia Baranis.


Todavía investigo las circunstancias en las que Duarte contactó a José Ferrer (reconocido artista y masón venezolano) y la posibilidad de que estuviera relacionado con Ferrer y la Baranis cuando decidió vivir definitivamente en Venezuela. 


Como un dato curioso, aporto que Cecilia Baranis se ausenta de la historia teatral venezolana, por la misma época en la cual Duarte decide hacer vida comercial, cultural y política en Venezuela. ¿Coincidencia? Francamente no lo sé.



 
Pero el asunto que quiero compartir con ustedes, es una colaboración que me ha enviado el colega venezolano Oscar Acosta, quien se ha apasionado con mi investigación histórica-teatral y la ha sumido como suya.

Oscar Acosta tiene la creencia de que José Ferrer también estuvo colaborando con patriotas venezolanos: "Tengo una presunción que le sorprenderá: estimo que Ferrer fue el encargado de dirigir una obra en la cual participó José Antonio Páez, para entonces jefe político y militar de Venezuela. Esto fue en 1829, en el primer montaje de Shakespeare del cual se tiene registro."

En sus investigaciones, Acosta encontró, en por lo menos dos distintos documentos, la firma autógrafa del actor, masón y patriota José Ferrer. Uno de los documentos es sobre un litigio del actor contra las autoridades porque no le permitieron abrir un teatro en Caracas.

domingo, 17 de mayo de 2015

“Las trece Rosas” de Chaveinte.

Fotografía: Paúl Márquez Meza 
Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
@avencrit


 


Este sábado 16 de mayo de 2015, se presentó en el Teatro Bolívar,  la pieza  teatral “Trece Rosas” escrita y dirigida por Elvis Chaveinte para Deus Ex Machina Teatro, sobre la base de un episodio real del fusilamiento de 13 jóvenes entre 15 a 29 años miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas JSU ocurrido el  5 de agosto  1939 un poco después de finalizar la guerra civil española  e inspirada en el libro documental de Carlos Fonseca, según refiere el mismo Chaveinte en entrevista para El correo del Orinoco del día 7 de enero de 2015.


El elenco estuvo conformado por Carolina Torres, Rossana Hernández, Mónica Quintero, Sahara Álvarez, Varinia Arraiz, Shakti Maal, Mariana Calderón, Patricia Ramírez, Andrea Pedrón, Lismar Ramírez, Fernanda Godoy, Scarlett Jaimes, Gabriela Sánchez, Nakary Bazán, Alexandra Vecchionacce, Yuleima Mata, Abel García y Gabriel Agüero Mariño, con vestuario de Freddy Mendoza, iluminación de Ángel Pájaro y escenografía de Elvis Chaveinte y Gabriel Agüero.


La fábula de la obra transcurre en un cárcel en donde 13 muchachas encerradas por pertenecer al ala izquierdista contraria al régimen de Derecha que se impuso en la España de los años 30 del siglo 20  esperan la sentencia del caudillo (aunque en realidad era el Consejo de guerra sumarísimo) que no es otra cosa que un  fusilamiento  masivo   tomando como excusa    el atentado mortal que se le hizo al comandante Isaac Gabaldón en donde murieron él, su hija de 18 años y el chófer, el cual les fue endosado a las JSU..


La Dirección y puesta en escena logra introducir al espectador en ese lúgubre espacio carcelario con una mamotrética escenografía acorde para el montaje  y un juego de luces  de claridades y sombras que realzan los cambios de ánimos de los personajes; los movimientos de las actrices nos resultan casi coreográficos, independientemente de las escenas con música y coreografías hechas a propósito que suavizan un poco la temática escabrosa de la violencia hacia las mujeres.


El texto teatral me resulta un poco anecdótico, me refiero a los diálogos (literatura), encuentro un tanto desdibujado las particularidades de los personajes, más bien, pareciese  que éstos fueran uno solo que transmite el discurso en distintas voces sin que logremos profundizar en la interioridad de cada una de ellas, es decir, el texto no nos permite “bucear” en sus “almas”.


“Trece Rosas” es un montaje de investigación, el cual es hecho por la voluntad de conocer ese punto de la historia de España, que para un público interesado en este capítulo resulta atractivo, pero para otros, nos preguntamos el verdadero motivo  de llevar a escena esta historia, cuando por ejemplo, (he aquí mi sugerencia que, por supuesto, es totalmente desechable) en Venezuela tenemos historias fascinantes sobre torturas en períodos presidenciales anteriores; verbigracia; Jorge Rodríguez (padre), Elisa Lerner, el Carupanazo, entre muchas otras, sin embargo debo acotar que este montaje de “Trece Rosas” está muy bien logrado en cuanto teatralidad, en cuanto a actuaciones, en cuanto a puesta en escena y en cuanto a producción en sí misma.


Esta nueva generación de gente de teatro como lo es Elvis Chaveinte, entre otros, nos da la esperanza, más bien, la certeza de que el teatro venezolano, al igual que el cine, va en franco crecimiento y aplaudo el hecho del riesgo que asumen a la hora de montar distintos temas y formas de representación.
 


 

Buscando a la Gioconda

Cortesía de El Universal. Venezuela
Por Carlos Herrera
@cehs1957
@avencrit

Cuando un espectador decide buscar una opción teatral de arte y tratar de romper con la rutina del teatro evasivo, lo primero que hace es situar en la oferta de espectáculos, ese trabajo que le permita intuir esa mínima garantía que su inversión de tiempo y gastos le haga expresar al salir de la sala: ¡Fui al teatro y la pase bien! Esto no es fácil, porque supone estar ante un trabajo que, aparte de darnos goce o satisfacción intelectual al mismo tiempo satisfaga la sensación que se estuvo ante un proyecto que sepa equilibrar factores conceptuales, artísticos, técnicos y estéticos.

Desde hace un par de semanas en los espacios de la Asociación Cultural Humboldt el público tiene una opción de lujo: “Monna Lisa”, comedia en dos actos del actor y director, Luigi Sciamanna. Propuesta que, más allá de 200 minutos de duración, genera en el espectador, la convicción que estuvo en presencia de un trabajo denso en conceptos, ante una inteligente resolución escénica, frente a un sólido trabajo que supo hasta hacernos guiños de esa capacidad de un dramaturgo de reírse de sí mismo.

Montaje excepcional que se constituyó en más que la suma de sus partes es decir, se patentizó un hilo preciso tras la atmósfera lumínica de Manuel Troconis, el aporte impecable de diseño y realización de vestuario hechos por Eva Ivanyi y Raquel Ríos, las sutilezas de tocados y peluquería de David Morales, la compaginada coreografía de Armando Díaz, el detalle conciso en diseño / realización de elementos escenográficos de Jesús Rojas una compacta como profesional producción dada a cuatro manos, entre Sciamanna y Marisela “Cocó” Seijas.

“Monna Lisa” se expuso como texto / escenificación coda de un trabajo de indagación y pleno de inquietudes personales que movilizaron a Sciamanna. El cierre de esta inquietud: la tetralogía compuesta por “La novia del gigante”; “El gigante de mármol”, “400 sacos de arena” para cerrar con esta aguda comedia.

En todas, sin excepción, la presencia de una mente que aportó tras cada fábula, sapiencia en el tratamiento del tema histórico, habilidad para apelar lo necesario de cada género y saberlo proyectar incisivamente sobre las tablas. Incluso, dejarnos saber la perseverancia en la escritura dramática le ha dado esa perspectiva de ir optimizando el arsenal de las técnicas dramáticas así como ser pertinente en que decirle al público del siglo XXI.

“Monna Lisa” se lució no solo por los aportes mencionados sino por la eficacia de una compacta plantilla histriónica que la hizo solvente ante nuestros ojos. Un amplio staff de profesionales de la actuación como noveles promesas la conformaron. Dando un aplauso a todos y con sincero respeto a su dignidad creativa, mencionaré a los que a mi juicio, descollaron: Jorge Palacios, Wilfredo Cisneros, Marcos Alcalá, Gerardo Soto, Homero Díaz, Carlos Sánchez Torrealba –excepcional- Pastor Oviedo y, aunque con altibajos de composición de su personaje, a Sheila Monterola.